domingo, 5 de junio de 2011

Atraco perfecto (1956)

La velocidad narrativa de Atraco Perfecto (The killing) resulta vertiginosa, Stanley Kubrick tan sólo necesita de algo menos de ochenta minutos para presentar a sus personajes, mostrar sus intenciones, acompañarles por un universo de desdichados que pretenden abandonar de una vez por todas la mala racha a la que están condenados y observar si logran o no su objetivo. Johnny (Sterling Hayden) es un ex-convicto, el único miembro profesional de esta banda por obligación, que pretende dar el golpe maestro en el hipódromo. El plan semeja perfecto, no quedan cabos sueltos, Johnny lo ha preparado a conciencia, para ello se ha aprovechado de los malos momentos por los que atraviesan varios empleados de la casa, y de un policía, que patrulla por los alrededores del recinto hípico, Randy (Ted de Corsia), un agente del orden endeudado con un prestamista que amenaza su vida. Estos hombres se ven obligados a formar parte del atraco porque la vida les ha puesto contra las cuerdas. Mike (Joe Sawyer), el barman, está casado con una mujer que está enferma, cuyo mal la retiene en el lecho sin vistas a poder abandonarlo; George (Elisha Cook), uno de los cajeros, y eslabón más débil de la cadena, mantiene una relación con una mujer, Sherry (Marie Windsor), que le exige aquello que le había prometido, que no es otra cosa que dinero, joyas y comodidades; por otro lado encontramos a Marvin (Jay C.Flippen), un hombre de avanzada edad que financia la operación, un ser solitario, desengañado y que tiene en alta estima a Johnny (quien representa su único nexo con el mundo que le rodea). Por su parte, este cerebro que urde el atraco perfecto, posee una meta, que no es otra que conseguir el dinero y poder emprender una nueva vida junto a la mujer que ama, para ello es vital mantener la precisión de un plan que no puede desviarse ni un sólo milímetro. Hasta aquí existe cierto paralelismo con La jungla de asfalto(1950), ya que, al igual que en la película de John Huston, se ha observado como trabajan estos hombres, que les mueve y cuales son las posibles consecuencias que derivan de sus relaciones personales, sobre todo la relación entre el cajero y Sherry, quien ante el descubrimiento del plan, no puede resistir la tentación de hacerse con el botín, así pues planifica a espaldas de su novio otro atraco paralelo. Esta Sherry es una mujer sin escrúpulos, con una ambición desmedida que la emparenta con las mujeres fatales de la década anterior, un ser del que mejor sería huir, pero del que, sin embargo, resulta imposible, ya que su control sobre su víctima es total. Atraco Perfecto continua trepidante, los hechos se van sucediendo según lo planeado, pero que presagian un final distinto al que desean, al tiempo que se descubre que la técnica narrativa empleada por Stanley Kubrick en Atraco perfecto resulta vibrante, ágil, moderna y muestra el talento de un director que, con tan sólo dos películas de muy bajo presupuesto en su haber, apuntaba muy alto, algo que no pasó desapercibido en Hollywood, y que convenció a Kirk Douglas y a su productora Byrna Productions para ofrecer un contrato a Kubrick para rodar tres películas (finalmente sólo filmó dos por diferencias creativas con el actor) en las que el director no pudo asumir el control total, pero que le valieron fama y la posibilidad de dirigir sus propuestas más personales.

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