sábado, 4 de junio de 2011

Avanti! (1972)


¿Qué sucede cuando se descubre que aquellos a quien se cree conocer son en realidad unos perfectos desconocidos? 
Wendell Ambruster (Jack Lemmon), hombre de negocios, cuyo lema vendría a ser: eficacia, rapidez y orden, viaja a Italia, pero el motivo que le ha llevado hasta el país transalpino no es laboral, sino de carácter personal, y de hecho nada agradable, pues debe repatriar el cuerpo de su difunto padre, a quien siempre ha tenido como alguien trabajador, honrado y muy arraigado a su familia; pero dicha imagen paterna, forjada a lo largo de los años, se derrumba ante Pamela Piggott (Juliet Mills), la hija de la amante de su padre. El señor Ambruster (padre) se ausentaba del hogar para pasar sus vacaciones en un lujoso hotel donde, gracias a sus famosos baños de lodo, supuestamente se recuperaba de su duro año laboral, pero en realidad, la terapia no era más que una escusa para continuar un romance que ya duraba diez años. Wendell no puede soportar la idea de haber vivido engañado durante una década, se siente frustrado, irritado y violento. Sin embargo, el contacto con la joven produce cambios en su comportamiento; donde al principio había rechazo, empieza a encontrar aceptación, y sin apenas darse cuenta se deja llevar por un ritmo vital que nada tendría que ver con el suyo habitual. Pamela, acomplejada y sentimental, es la cara opuesta de Wendell, ella percibe el lado sensible de cuanto le rodea, así como el romanticismo de una relación que conocía y que aceptaba (un amor verdadero que había durado diez años). Avanti! propone un adelante con las situaciones que se presentan, situaciones que pueden ser únicas y maravillosas, y que por miedo o por costumbre se dejan escapar. ¿Se alcanza la plenitud o simplemente se acepta el transcurrir del tiempo, que le impide plantearse si está haciendo lo que desea? Wendell se responde a medida que va descubriendo que su padre fue más dichoso en esos breves interludios de amor que en toda su otra (y más larga) existencia, aquella en la que Wendell creía, aquella en la que formó su manera de entender la vida y a sí mismo, la misma que le ha impedido dar el paso adelante, ese avanti! que significa disfrutar de un instante durante el cual puede ser él mismo. Avanti! es un acierto para los sentidos, rodada con delicadeza, humor y elegancia, además de la inteligencia característica que se descubre en el cine de Billy Wilder; su ritmo fluye a través de unos personajes inolvidables. Juliet Mills, sin duda en el papel de su vida, refleja esa personalidad inestable, delicada y con enormes ansias de vivir (aunque el miedo la ha frenado hasta su llegada a Istria), que se ven ampliadas al encontrarse en el mismo idílico paraje donde su madre había sido tan feliz. Jack Lemmon demostró una vez más que era uno de los mejores actores de su época, capaz de mostrar, con aparente facilidad, un lado divertido e irónico, pero también un rostro en el que se percibe cuanto sucede en su interior. Y no se debe olvidar a Carlo Carlucci (Clive Revill), personaje fundamental en el desarrollo de la historia, en él recae gran parte de los momentos más irónicos; su visión del mundo que le rodea es mucho más abierta y completa que la de cualquier otro personaje, y claramente es el más wilderiano de la película. ¿Qué ocurrió entre mi padre y tu madre? o simplemente Avanti! es una maravillosa combinación de sutileza, ironía y sátira, una comedia que plantea mucho más de lo que parece, pues Billy Wilder no perdió la oportunidad de mostrar una mirada maliciosa hacia una moralidad mal entendida y hacia la monotonía a la que se condenan unos personajes que podrían ser el reflejo de una sociedad incapaz de encontrar su plenitud porque ella misma se encarga de que así sea.

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