Ford construyó un western de exteriores, que presenta a un grupo de colonizadores que persiguiendo un sueño no dudan en atravesar los parajes más inhóspitos para alcanzar una nueva vida en un nuevo lugar lleno de promesas. En esta ocasión los colonos son un grupo de pacíficos mormones, sin armas con las que defenderse de posibles ataques, lo cual aumenta el riesgo de la misión. Sin embargo, la confianza en la ayuda de un ser supremo les infunde ese ánimo que de otro modo no encontrarían, mas serán dos hombres quienes les guíen y ayuden. Además de la aventura de estos viajeros, Caravana de Paz presenta una historia muy del gusto de su máximo responsable, producida bajo el sello de su productora Argosy Pictures, creada al lado de su socio Merian C. Cooper, en la que recrea parte de las constantes de su cine. La primera que me viene a la mente: un reparto compuesto por rostros habituales en su filmografía; la segunda, la participación del guionista Frank Nugent en la escritura del guion en el que también colaboraron Patrick Ford y el propio John sin acreditar, una excelente fotografía, a cargo de Bert Glennon, un rodaje exterior que le permite disfrutar de la libertad que supone estar en contacto con un medio natural que se erige en un personaje más de sus películas o una narración que le sirve para presentar situaciones cómicas, pendencieras, amistosas, amorosas que, en esta ocasión, se centra en la atracción-rechazo de Travis y Denver (Joanne Dru), así como los peligros que se presentan ante esos hombres y mujeres que forman parte de la leyenda y de la historia anónima de su país.
Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...




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