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Horizontes lejanos (1952)


De la fructífera colaboración entre Anthony MannBorden ChaseAaron RosenbergJames Stewart nacieron grandes westerns entre los que se cuenta Horizontes lejanos (Bend of the River), un film que ofrece la oportunidad de disfrutar de espacios abiertos, de aventura y épica, de rivalidades entre dos individuos que se reconocen y respetan, como es el caso de Emerson Cole (Arthur Kennedy) y Glyn MacLyntock (James Stewart), dos hombres con un pasado común, pero con un futuro diferente, ya que el primero no posee el convencimiento de poder cambiar y ser aceptado, que sí tiene el segundo. En cada uno de ellos se descubren deseos distintos, ideas opuestas y ambiciones que difieren entre sí para marcar una clara diferencia entre sus personalidades, inicialmente similares pero que se desvelan opuestas e imposibilitan la amistad que fuerzan y que nunca llega a ser plena debido a las decisiones que acaban por enfrentarlos. La historia traslada a sus protagonistas hasta los territorios cercanos a Portland, ciudad a donde llegan tras haber atravesado el país en una caravana guiada por MacLyntock. Glyn no es un guía de profesión, solo alguien que desea dejar atrás un pasado de violencia y muerte. La ocasión se presenta en el grupo de colonos liderados por Jeremy Baile (Jay C.Flippen), que confía plenamente en Glyn porque desconoce su verdadera identidad. Jeremy no cree que las personas pueden cambiar, pensamiento que repite una y otra vez en relación a Emerson Cole, a quien el guía salva de ser linchado por robar un caballo. Como muestra de gratitud, Cole se queda con ellos y su elección le brinda la oportunidad de saldar su deuda. Sin embargo, cuando llegan a Portland sus destinos se separan: Glyn acompaña a los colonos río arriba (allí piensa instalarse) y Cole permanece en la ciudad en compañía de Laura Baile (Julia Adams), herida en un ataque indio, y de un joven jugador, rápido con el revólver, llamado Trey Wilson (Rock Hudson). El futuro semeja feliz para los colonos, las tierras son fértiles y hermosas, sin embargo, necesitan las provisiones que compraron y pagaron a Tom Hendricks (Howard Petrie), unos alimentos que no llegan y que precisan para sobrevivir, de lo contrario el sueño y sus vidas habrán acabado. No queda opción, las nieves están a punto de caer y cerrar el paso, circunstancia que obliga a Jeremy y a Glyn a acercarse a la ciudad para recoger las provisiones y llevarlas al lugar que les corresponde. Su descubrimiento no es alentador. Hendricks especula con los víveres, aumenta los precios para enriquecerse a costa de los mineros, que, cegados por la codicia que en ellos despierta el oro, asumen abonar cantidades desorbitadas por los alimentos que pertenecen a los colonos. El conflicto no tarda en estalla y, una vez más, la intervención de Cole salva a Glyn. En compañía de Trey y de otros hombres, reclutados a la fuerza, emprenden el regreso a la colonia con los víveres que habían pagado. Sin embargo, el peligro no ha pasado porque Tom Hendricks y sus hombres los persiguen y dentro del grupo la codicia se convierte en una nueva amenaza.

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