Ir al contenido principal

Nosferatu, el vampiro (1922)


Deseos y miedos salen con mayor fuerza en las sombras nocturnas, en la oscuridad de la noche que protege de miradas intrusas. Alejados de la luz diurna, que alimenta la idea de ser observados, quizá descubiertos en aquellos aspectos que desean ocultos, las figuras vampíricas que habitan el cine —exceptúo aquellas que solo son fachadas— están condenadas a ser en la noche y a hacer de la oscuridad su medio natural. Fuera de ella, su existencia es imposible porque esa misma existencia, al ser desvelada por la luz, implica su inexistencia. No pueden soportar la iluminación diurna, luminosidad que espanta los fantasmas que habitan en los mortales; pero esta protección solar no es para los vampiros, llámense Drácula o Nosferatu. Carecen de la capa protectora de los seres diurnos, la que oculta por convenio nunca escrito, pero heredado y establecido milenios atrás en nuestro gen social. Para bien o para mal, dicha herencia destierra al “yo” nocturno a la sombra, incluso a veces ocultándolo a uno mismo, lo que puede implicar el desequilibrio entre la noche y el día, la parte luminosa que se le niega a Nosferatu, al negársele la condición humana.


La novela de
Bram Stoker, Drácula, inspiró a Friedrich W. Murnau para realizar la primera película que presenta al famoso personaje del no muerto. No obstante, los nombres y las ubicaciones fueron alteradas para evitar problemas legales derivados de la falta de los derechos de adaptación de la obra, pero esto ni suma ni resta, pues no afecta a las imágenes de Nosferatu (Nosferatu, eine symphonie des grauens, 1922) ni impide que sea un referente cinematográfico. Murnau desarrolla su Nosferatu en cinco actos ordenados cronológicamente en los que prevalecen las sombras y un ambiente tétrico, amenazador, pero también poético y no exento de belleza. Esa inquietante capa invisible de temores y emociones envuelve el film desde el inicio, cuando Murnau presenta a Hutter (Gustav V. Wangenheim) y Ellen (Greta Schroeder), un matrimonio que muestra en una intimidad amarga, pues saben que deben separarse durante un tiempo, al ser el primero enviado a un país lejano para cerrar una venta inmobiliaria con el conde Orlok (Max Schreck). La llegada de Hutter a Los Cárpatos le permite observar las supersticiones y los miedos que dominan en los habitantes del lugar, pero, a pesar de las advertencias y de las evidentes muestras de terror del cochero, el joven sube hasta el castillo donde es recibido por un ser extraño que resulta ser aquel con quien tiene que negociar.


¿A qué llamamos expresionismo? ¿Por qué limitarnos a una etiqueta que engloba la creatividad de artistas que difieren tanto en su arte como en sus intenciones creativas? Acaso, aparte de expresionista por etiquetado popular, ¿Nosferatu no es un canto visual a la vida y a la muerte, a las distancias del amor y a las sombras de la desesperación? Gracias a películas como Nosferatu, el cine se transformó en arte, pero sobre todo, en este film de Murnau, el cine alcanzaba una de sus primeras cumbres visuales, poéticas y humanas, en tanto que a los vivos como al no muerto les mueve o les impulsa el deseo, principal motor existencial. 
Lírica, imaginativa en su concepción visual, esta obra cinematográfica no desmerece su estatus dentro de la historia del cine. Y sin miedo a pecar de exagerado, vista ayer, hoy y mañana, no me sorprende que, además de ser el primer film de vampiros, influyese e influya en cineastas posteriores, ya que la genialidad es una fuente de la que cualquier individuo, vampiro y vampiresa quieren beber.


El segundo acto se expone entre los muros del castillo donde Hutter descubre las rarezas de su anfitrión así como el temor que le produce la noche, lo cual le impulsa a husmear en busca de una explicación que apacigüe su inquietud, aunque su descubrimiento resulta terrorífico porque descubre que las marcas de su cuello no son simples picaduras de mosquitos. A pesar de su debilidad, abandona su estado de postración cuando observa los preparativos para la partida de Orlok. Debe escapar y así proteger a su amada esposa, a quien sabe en peligro después de que el vampiro se enamorase de su retrato. El tercer acto se desarrolla tanto en el barco en el que viaja el conde como en el hogar, donde la tristeza envuelve a Ellen ante la ausencia de su amado y la locura se ha apoderado del señor Knock (
Alexander Granach), convertido en ese momento en un siervo fiel del no muerto, pero también se observa el viaje de Hutter, apremiado por su necesidad de regresar a casa. La llegada de los dos protagonistas masculinos forman parte del cuarto acto, durante el cual las autoridades se convencen de que la nave que ha transportado al vampiro ha traído la peste, porque el diario de abordo expone las bajas sufridas, sin saber que fueron obra de un polizonte sediento de sangre. El vampiro deambula por las calles del pueblo sosteniendo su ataúd, en el que guarda parte de la tierra donde fue enterrado, porque es misma tierra le permite continuar vagando por el mundo de los vivos. Pero, cuando se instala en su nuevo hogar, la alarma y la desgracia se extiende por entre toda la población y cada día que pasa el número de víctimas aumenta. La cámara de Murnau no muestra matanzas vampíricas, su sutileza evita los efectos violentos y sangrientos, tan solo le basta mostrar un plano de una calle por donde circulan peatones transportando ataúdes, las cruces que se pintan en las puertas de los hogares que han sufrido la plaga para transmitir la epidemia mortal que significa Orlok o la ira del pueblo cuando acusan a Knock de ser el responsable de tanta mortandad, para crear la poética sensación de imposibilidad que domina el metraje de una película clave dentro del género fantástico y de terror, pero también un título clave en la evolución cinematográfica.


Comentarios

  1. Hola

    Me llamo Alejandra y soy administradora de un directorio web/blog y me ha gustado mucho su sitio.

    Me gustaría contar con su sitio en mi directorio, a cambio solo pido un pequeño enlace a mi página de películas, ¿Qué le parece la idea?

    Mi correo es: ale.villar@hotmail.com

    Un beso! y SueRte con su BloG!
    Alejandra Villar

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Sucker Punch (2010)

Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

Posición avanzada (1965)

Como narrador cinematográfico, Pedro Lazaga era muy bueno; el mejor ejemplo bien podría ser Cuerda de presos (1955), su película preferida, pero un fracaso comercial que le decantó hacia un tipo de cine de consumo fácil. Otro cantar es si aprovechó o desaprovechó su talento en películas y temas que, en su mayoría, estaban destinados a todos los públicos, es decir, a no tener el menor encontronazo con la censura y a hacer buenas taquillas. No era una cuestión de ego ni de política, carecía de las pretensiones de renovar el cine español que podrían encontrarse en un tipo Portabella o Saura, o ideológicas a lo Bardem. Tampoco perseguía un humorismo combativo y berlanguiano ni la suya era la pronunciada personalidad cinematográfica de un Regueiro, por no insistir en que Buñuel solo hubo uno y ese grandísimo “uno” rodó casi toda su filmografía fuera de España. Menos aún pretendía pasar por “autor”. Pero autor ¿de qué?, en una cinematografía controlada por la censura y, como cualquier otra, ...