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Tener y no tener (1944)


Desconozco cuánto hay de verdad y de leyenda en lo que sigue: en ocasión Howard Hawks
, durante una cacería en la que también participaba Ernest Hemingway, el cineasta le pidió al escritor que le dejara su peor historia para convertirla en una buena película. Según parece, el autor de El viejo y el mar le preguntó cuál era para él la peor, Hawks respondió: “To have and have not”. Y según parece Hemingway le contestó que la había escrito sentado en el wc en una época de falta de liquidez. Una gestación curiosa para Tener y no tener (To have and have not, 1944).
Dicho y hecho, Howard Hawks puso en manos de Jules Furthman y de William Faulkner (otro de los grandes escritores estadounidenses) la responsabilidad de escribir un guión que le permitiese realizar una adaptación que superase el original literario de Hemingway. Efectivamente, Tener y no tener se convirtió en otro de los grandes títulos que plagan la filmografía de uno de los mejores directores que ha dado el cine estadounidense y cuya acción se ambienta en La Martinica, protectorado francés, en el verano de 1940. Francia ha caído en manos de Alemania, situación que parece afectar, en mayor o menor medida, a todos menos a Harry Morgan (Humphrey Bogart), patrón de un barco que alquila a los turistas que llegan a la isla. Harry es un hombre a quien sólo semeja importarle él mismo y su amigo Eddie (inolvidable interpretación de Walter Brennan), el más inocente y sincero de todos los personajes, un viejo borrachín pasa parte de su tiempo bajo los efectos del alcohol porque reconoce que le gusta. Como muchas de la producciones del director se establece una relación de amistad entre dos hombres que deben superar las trabas que les presenta un destino del que no pueden escapar. La aparición de una joven, a quien Harry llama Flaca (Lauren Bacall) es la primera situación con la que debe lidiar el patrón del barco. Entre ellos surge una atracción inevitable, que ofrece diálogos excelentes en los que se pueden apreciar réplicas y contrarréplicas entre dos personas que se gustan, pero que se niegan a mostrar abiertamente sus sentimientos. Sin embargo, el mayor problema surge con la llegada de un matrimonio, cuya parte femenina parece ser del agrado de Harry, una hipotética atracción que provoca genera celos en la flaca. Harry Morgan, el tipo frío a quien únicamente le interesan sus asuntos, se descubre como un hombre de sentimientos, que afloran al comprobar sus tres relaciones: la amistad con Eddie (a quien pretende proteger), la atracción hacia la joven flaca y la interna en la que pretende ofrecer una imagen que no responde a su verdadera naturaleza; esta última le obliga a tomar partido, abandona su falsa imagen y ayuda al matrimonio en una misión peligrosa y de vital importancia. Así pues, se trata de un personaje que recuerda a otro interpretado por Humphrey Bogart, el del mítico Rick de Casablanca. A parte de los actores y del guión, destaca en Tener y no tener la utilización de la fotografía en blanco y negro, que ayuda a crear esa atmósfera de tiniebla que domina la parte final de la película, del mismo modo que realza los rasgos de las dos actrices principales, una de las cuales, Lauren Bacall debutaba en el cine a los diecinueve años, siendo su papel el más mítico de su larga carrera profesional.

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