El cine alemán de la década de 1920 es de los más sobresalientes de su época, y lo fue porque contaba con cineastas (realizadores y directores de fotografía) y guionistas que arriesgaron en busca de formas e innovaciones. Eran cineastas de talento descomunal, con los dispares Murnau y Lang a la cabeza de los Dupont, Leni, Pabst, Lubitsch, Freund y de tantos otros con muchas ganas de hacer del cine un medio de expresión artístico propio. Ejemplos de esa propiedad cinematográfica son los films de Murnau, por ejemplo Tartufo o el hipócrita (Herr Tartüff, 1926), en la que adapta la obra teatral de Moliere, superando la teatralidad del original escénico. El cineasta alemán desarrolla su Tartufo o el hipócrita (Herr Tartüff, 1926) con agilidad pasmosa, gracias a su innato sentido fílmico. “Innato” porque carezco de palabras y de conocimientos para definir y etiquetar de otro modo a un talento único, nunca visto ni antes ni después, así que me quedo con ese innato y le añado arriesgado y en constante evolución, tal como demuestran las grandes obras que legó al cine mundial. Murnau era un cineasta que se reafirmaba con cada una de sus películas, que confirmaban lo que ya se sabía entonces, que era uno de los mejores directores de su época y uno de los genios por excelencia del celuloide. Su honestidad artística equilibra cine, sus formas, y su idea de cine, pues, al contrario que el protagonista de la historia, Murnau no es hipócrita, es un artista sincero y honesto con su arte cinematográfico.
Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...



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