<<Mi tema es la guerra, y la pena de la guerra.
La poesía está en la pena.
Todo lo que un poeta puede hacer hoy es advertir...>>
El verso del poeta y militar británico reafirman lo expuesto por Foreman a lo largo de dos horas y media que no buscan entretener o excitar, sino exponer la pena de la guerra y advertir... De ahí que lo sustancial resida en la necesidad del director, guionista y productor de reflexionar no ya sobre el pasado que muestra en su única película como realizador, sino sobre su presente y futuros presentes. Si el anuncio no refleja lo que vemos ni lo que se omite en la pantalla, el verso sí lo hace y, además, imposibilita que Los vencedores concluya más allá de la desolación y del pesimismo de posguerra que domina su última imagen. Ese instante confirma que una guerra mundial ha terminado y que otra a igual escala comienza, pero se trata de un conflicto silencioso, con brotes armados puntuales, aunque también con víctimas, como apunta la soledad nocturna de ese Berlín destrozado y moribundo donde se deja entrever el problema político e ideológico que, suspendido durante la Segunda Guerra Mundial, se recrudecería en la inmediata posguerra y marcaría la segunda mitad del siglo XX. Las palabras del poeta despiden Los vencedores, pero Foreman las suspende en el tiempo para insistir en el horror de la guerra, de cualquier guerra, y prolongarlas en el sinsentido del cual fue víctima. La guerra fría precipitó entre otras circunstancias la caza de brujas y la inclusión del guionista de Hombres (The Men; Fred Zinneman, 1950) y Solo ante el peligro (High Noon; Fred Zinnemann, 1952) en la lista negra de Hollywood. De tal manera, se vio obligado a exiliarse en Reino Unido y, como la de otros exiliados, su supervivencia profesional no resultó sencilla, pero sobrevivió y pudo realizar este alegato antibelicista y pacifista que, debido a sus más de tres horas de duración inicial, sufrió cortes en su montaje y una distribución precaria que a la postre significó su fracaso comercial. Pero la mutilación en su metraje no merma la valía de una película que muestra la guerra en fragmentos íntimos, prescindiendo de batallas, de heroicidades y de héroes.




Hace muchos años que no reviso esta película y me gustaría poder hacerlo (espero una edición en blu-ray para verla en buenas condiciones) pero hasta ahora no he tenido la oportunidad. No obstante, la tengo bastante nítida en mi memoria y la recuerdo como un film bélico de pretendida dureza y realismo, diseñado a partir de premisas con "contenido" y mensaje, e inevitablemente jalonado de secuencias de claro simbolismo y personajes emblemáticos, representantes de las diferentes facetas de la condición humana en tiempos de guerra.
ResponderEliminarY bueno, ahí tenemos un nutrido y atractivo reparto digno, creo, de mejor causa consiguiendo, por momentos, atraer nuestra atención sobre lo que ocurre en la pantalla.