viernes, 9 de septiembre de 2011

Solo ante el peligro (1952)

El sheriff Will Kane (Gary Cooper) se encuentra ante el altar, no sospecha la que se le viene encima, no por perder su soltería, sino por la llegada al pueblo de tres pistoleros que se dirigen a la estación a esperar a Frank Miller (Ian MacDonald), un delincuente que acaba de ser puesto en libertad, y que pretende ajustar cuentas con el sheriff que le envió a presidio cinco años atrás. Cuando Will se entera de ésto opta por abandonar la villa, sobre todo por la insistencia de Amy (Grace Kelly), su esposa y puede que en una hora su viuda. Sin embargo, apenas emprendido el viaje, decide regresar porque algo en su fuero interno no le permite huir. De regreso al pueblo pretende reunir a un grupo de voluntarios para enfrentarse a los criminales, pero a nadie agrada que haya regresado. Aquellos que creía sus amigos buscan excusas para no ayudarle, porque temen perder su vida ante los pistoleros; los hay que permanecen al margen porque aseguran que lo que ocurra entre Kane y Miller no es asunto suyo; también existe un grupo que afirman ser amigos del pistolero y que el sheriff se lo ha buscado. Kane comprueba como el pueblo por el que ha luchado le vuelve la espalda y, por si fuera poco, también su esposa está dispuesta a abandonarle si no se marcha de inmediato con ella. Este sería el planteamiento que Fred Zinnemann escogió para realizar Sólo ante el peligro (High Noon), uno de los western más famosos de la historia, y lo es por varios motivos. Primero porque su situación temporal transcurre en el mismo tiempo que dura el metraje, esto eleva la tensión hasta un punto en el que el espectador sufre al lado de Kane. Segundo, porque la interpretación de Gary Cooper es magistral, en su rostro se vive la tensión y la desesperación, pero también la desilusión ante la falta de apoyo de aquellos a quienes tenía por amigos y por quienes habría dado su vida. Tercero, un soberbio fondo musical, compuesto por Dimitri Tiomkin, que acompaña el deambular por unas calles vacías, en las que sus habitantes se esconden, nunca se ofrecen y aguardan en sus casas o en el bar a que la tormenta pase. Cuarto, es una crítica, encubierta, de una sociedad que cuando las cosas pintan bien todo son parabienes y ofrecimientos, pero cuando un nubarrón se centra en la vida de uno de sus miembros, la espalda es lo primero que muestran; por ello, muchas personas no dudaron en encontrar en Sólo ante el peligro un reflejo de la realidad social que se estaba produciendo en Estados Unidos, la caza de brujas que pretendía limpiar el país de la amenaza comunista. Cinco, los relojes muestran el paso del tiempo, Kane comprende, cada vez que mira el movimiento de las agujas, que nada detendrá al enemigo mortal de los seres vivos, y que, haga lo que haga, el momento señalado llegará sin posibilidad de evitarlo. En definitiva, existen muchos motivos para decir que se trata de un excelente film, en el que un hombre debe enfrentarse, sin ayuda, a un peligro que no se merece y que, por sus convicciones, debe afrontar sin la menor esperanza, pero sí con dignidad (la misma de la que carecen sus convecinos).

No hay comentarios:

Publicar un comentario