Ir al contenido principal

Fragmentos de nada: Anillos en el tiempo



Fragmentos de nada: Anillos en el tiempo


Por Antonio Pardines



Tolkien escribió que sus elfos, a los que no llamó así por sus orejas afiladas ni por su inmortalidad, sino porque así aparecen en la mitología nórdica y germánica, habían hecho diecinueve anillos y uno único que los dominaba a todos, que los atraía sin que el resto pudiese resistir esa innegable fuerza de atracción destructiva que, finalmente, acabaría con el tiempo de los hombres. Pero eso es ficción, fantasía, mientras que los anillos de Saturno son ilusión, pues un acercamiento al lugar nos ofrecería una imagen distinta, una compuesta por fragmentos, gases, partículas. Siete anillos principales son los que giran alrededor de Saturno, nombre romanizado del griego Cronos, Dios del tiempo, devorador de hijos y uno de los titanes que serían desterrados de nuestro mundo, fin que aguarda a todos, incluso a la historia con mayúscula. Esos anillos no son estructuras sólidas aunque así lo diga su apariencia a distancia.


Diez son las partes sobre las que giran Los anillos de Saturno (1) de W. G. Sebald, un libro en y alrededor del tiempo que nunca podremos recuperar ni controlar, solo intentar evocar su espectro antes de que desaparezca, depara ideas sobre el pasado en el doble caminar presente por la memoria y por la erosión del ayer. El escritor alemán recuerda, tal vez mejor decir «invoca», a lo largo de párrafos que aspiran a interminables, en frases largas que tampoco quieren acabar. Semeja que quieren prolongarse en el tiempo, para generar la sensación de contener los momentos que el autor va relatando a partir de los espacios transitados durante su viaje a pie por el condado de Suffolk, lugares que le permiten evocar a los personajes y plantear las cuestiones de las que habla. Esos anillos suyos son restos de algo que fue, pero que ya en el presente es imposible determinar con certeza, solo con partículas de memoria, partículas que, en la distancia, pueden semejar un todo sólido como esa imagen anular que rodea a Saturno, el planeta trono del tiempo, quizás también su tumba…


(1) W. G. Sebald: Los anillos de Saturno (traducción de Carmen Gómez García y Georg Pichler). Editorial Anagrama (Compactos), Barcelona, 2021.



Otros libros sobre la descomposición temporal:


Antonio Pardines: Rincones sin esquinas. Independently Published (Amazon), Santiago de Compostela, 2025.


Claudio Magris: El Danubio (traducción de Joaquín Jordá). Editorial Anagrama (Compactos), Barcelona, 1997.


Curzio Malaparte: Kaputt (traducción de David Paradela López). Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2012.


Fernando Pessoa: El libro del desasosiego (traducción de Perfecto E. Cuadrado). Editorial Acantilado, Barcelona, 2013.


Rafael Argullol: Visión desde el fondo del mar. Editorial Acantilado, Barcelona, 2010.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sucker Punch (2010)

Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

Posición avanzada (1965)

Como narrador cinematográfico, Pedro Lazaga era muy bueno; el mejor ejemplo bien podría ser Cuerda de presos (1955), su película preferida, pero un fracaso comercial que le decantó hacia un tipo de cine de consumo fácil. Otro cantar es si aprovechó o desaprovechó su talento en películas y temas que, en su mayoría, estaban destinados a todos los públicos, es decir, a no tener el menor encontronazo con la censura y a hacer buenas taquillas. No era una cuestión de ego ni de política, carecía de las pretensiones de renovar el cine español que podrían encontrarse en un tipo Portabella o Saura, o ideológicas a lo Bardem. Tampoco perseguía un humorismo combativo y berlanguiano ni la suya era la pronunciada personalidad cinematográfica de un Regueiro, por no insistir en que Buñuel solo hubo uno y ese grandísimo “uno” rodó casi toda su filmografía fuera de España. Menos aún pretendía pasar por “autor”. Pero autor ¿de qué?, en una cinematografía controlada por la censura y, como cualquier otra, ...