domingo, 6 de noviembre de 2011
El fantasma va al oeste (1936)
Pan, amor y fantasía (1953)
Sólo los ángeles tienen alas (1939)
viernes, 4 de noviembre de 2011
Almas en la hoguera (1949)
jueves, 3 de noviembre de 2011
En el nombre del padre (1993)
La mujer del puerto (1934)

miércoles, 2 de noviembre de 2011
James Bond contra Goldfinger (1964)
Vida en sombras (1948)
Network, un mundo implacable (1976)
De los medios de comunicación, quizá la televisión sea el de mayor poder de manipulación, ya que su alcance y su capacidad de generar imágenes veinticuatro horas al día le permite bombardear a su público con una constancia digna de alabanza, publico que, en su mayoría, digiere cuanto le echan a velocidad pasmosa y comodidad mayor que la exigida por cualquier lectura que supere los titulares de los periódicos o las frases simples del eslogan, que pretende impacto inmediato. Hacia eso apunta Network (1976). Señala que la televisión es un medio; y el fin, los números, guiar la opinión y los gustos, y todo aquello que genere más audiencia, más poder, más dinero, más control sobre qué consumir. Fuera de esos más, ¿qué importa? ¿Los empleados? ¿La salud pública? ¿La vida? ¿La violencia? ¿Un show como el de Truman o La muerte en directo? Partiendo del guion de Paddy Chayefsky, Sidney Lumet se adentra por los pasillos, despachos y platós televisivos para encontrarse corrupción, amoralidad, ambigüedad, entre otros temas recurrentes en su cine. Lo hace desde un tono naturalista, como si pretendiese mostrar la realidad, pero su estilo evoluciona hacia la artificialidad que agudiza el artificio catódico que domina en la emisora UBS. Existen grandes películas que exponen los entresijos e intereses de las grandes empresas televisivas, pero dudo que muchas puedan presumir de hacerlo con la habilidad, negrura e ironía de Network, en la cual Lumet apuntó directamente los objetivos y el uso de los ejecutivos de la televisión en la segunda mitad de la década de 1970, momento en el que ya reina en solitario en la cima mediática. Pero el director de Serpico (1973) también señala su capacidad de globalización, consumado en la actualidad y superado por internet. Arthur Jensen (Ned Beatty), el magnate de la cadena, lo expone sin tapujos, dice que el mundo es un lugar donde las grandes corporaciones dominan los mercados; las divisas, y no las personas ni los países, tienen el poder y el control de ese nuevo mundo donde la realidad la marca el mercado económico. Dicha realidad se impone en la cadena televisiva del film, una empresa que ya no distingue entre correcto o incorrecto, pues únicamente existe la idea del beneficio económico; y el dinero, inocente, no tiene valor moral.

















