Estática y estética Por Antonio Pardines Valoro la quietud como uno de los mayores tesoros que pueda poseer. La busco, la habito, mas no la que me dan hecha, la que pretenden imponerme. Eso no lo siento como quietud: lo interpreto como simulacro. La verdadera quietud me posibilita salir de la ruta asfaltada y aventurarme por sendas no marcadas, caminos envueltos en la bruma y salpicados de lugares donde, perdiéndome y anclándome en un tiempo humano propio, me encuentro o sueño encontrarme. La quietud es un tema recurrente a lo largo de la historia: la contemplación, la apariencia de que el tiempo no sucede, lo cual bien puede ser porque el tiempo existe en nosotros de diferente modo, según sintamos el momento, condicionados por lo que llevamos dentro y lo que encontramos fuera. Pero lo dibujado por Rita Azevedo Gomes en La portuguesa ( A Portuguesa , 2018) no es quietud; es su presunción: la pose de quietud. Las imágenes poseen una textura artificiosa ricamente elaborada, pero incapaz...