La imposibilidad de borrar el dolor Por Antonio Pardines Llamamos accidente a aquello que, sin esperarlo, nos sucede y nos descoloca. Algunos son leves y pasajeros, otros de gravedad que sacude nuestras existencias hasta el extremo de situarnos en lo que podría parecer otra vida. No nos explicamos por qué, aunque exista una explicación lógica para que se haya producido y para el golpe emocional que implica la sacudida y la pérdida que los más graves conllevan. Pero, una vez que nos sobreviene, ¿cómo encontrar sentido a lo que sigue, sobre todo si se trata de aceptar que has sobrevivido a un accidente físico, mortal para tus seres queridos? De un instante a otro, sin sospecharlo, sin pensar que la posibilidad accidental y que la muerte nos acompañan desde siempre, la protagonista de Tres colores: Azul ( Trois couleurs: Bleu , 1993) se despierta en un hospital donde le informan de que ha sufrido un siniestro en el que su marido y su hija han muerto. Su cuerpo se recupera, pero su mente ...