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Sueños de engaño (presentación)


A veces me pregunto por qué nos comunicamos, cómo y cuándo llegamos a la conclusión de que debíamos hacerlo para sobrevivir y perpetuarnos a lo largo del tiempo. ¿Dónde se encuentran nuestros orígenes? Tampoco importa determinarlo, y dudo que podamos hacerlo. Lo importante es que la hemos heredado; me refiero a esa capacidad de resistir, insistir, desistir y volver a tropezar e iniciar un nuevo ciclo, que no deja de ser similar al anterior, aunque cada época, cada generación, cada persona, se sienta única y diferente. Y sin embargo, cuanto nos parecemos. Tal vez por ello digamos cualquiera, pues en cualquiera nos miramos, nos reflejamos, nos conocemos, nos desconocemos. Nos olvidamos de quienes somos y de quienes fueron. Pero en “Sueños de engaño” me interesa hablar de lo que apunta el título: que nos engañamos y soñamos. En definitiva, me engaño como el que más y me gustan las malas costumbres de escribir como quiero y de dialogar con el pasado, con el presente y con posibles futuros. ¿Cuáles?…


No pocas veces temo quedarme en blanco, sin ideas que expresar, sin tener preguntas que me cuestionen o mismamente sin tener una burla que hacerme, porque sé que tras la aparente seriedad se esconde la risa burlona de quien sabe que de la comedia al drama no hay ni siquiera un paso, solo una perspectiva. Entonces me digo que en blanco solo se queda el muerto, salvo que sea un cadáver que flote en una piscina de Sunset Boulevard y nos narre su historia. En vida, uno siempre tiene algo que decir; aunque sea una tontería… y no voy a negar que las haya dicho. Mas la respuesta que me doy, cuando personalizo la pregunta y la sitúo dentro de la literatura, me contesto que lo que hago en mis libros no es un ejercicio de supervivencia; más bien, lo es de resistencia, es decir, me resisto a dejar el folio en blanco. No escribo por elitismo ni nada parecido, sino porque quiero expresarme. Siento la necesidad de hacerlo, tal vez sea adicto a hacerlo, y dirigirme a un tipo de lector que haga suyas las lecturas, que sean los autores de sus diálogos, los culpables de sus engaños y de sus sueños… Este es un libro para esas personas, no lo será para quienes busquen datos o se etiqueten de cinéfilos de pro, pues se encontrarán con una propuesta que quizá no entiendan, porque no es ningún estudio. Por ello, tal vez, busquen el fallo con la intención de evidenciar el libro, cuando en sí este libro es un elogio al fallo —no a posibles fallos del texto ni del autor—, que es lo que somos los humanos, el ejemplo puntero de falibilidad. Por eso escogí a Wilder, porque “nadie es perfecto”. Pero que nadie se engañe, “Sueños de engaño” no es un libro sobre Billy Wilder, sino con Wilder como señuelo para ofrecer un dialogo y una farsa a partir de las suyas… Me valgo de las películas y de aspectos biográficos del director de “El apartamento” para cuestionar, dialogar y abrir tres ventanas desde las que los tertulianos observan a Wilder, el narrador a los tertulianos y lector al narrador…


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Comentarios

  1. Respuestas
    1. Muchas gracias, Francisco. Ahora, el libro es para quien lo lea. Esa es la mirada sobre la que se sostiene y se construye el diálogo que propongo. A ver qué pasa. Un abrazo

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