Ir al contenido principal

La isla desnuda (1960)



<<¿Por qué tiene el hombre que buscar el ruido cuando reina el silencio?>>, se preguntó 
Yasujiro Ozu cuando le dijeron que en sus películas sonoras dominaban los silencios. Pero el silencio no es exclusividad de nadie, sino un bien preciado por individuos que, como Ozu o Chaplin, comprenden que expresar no significa hablar, ni que transmitir implica necesariamente pronunciar palabras. Ese dominio silencioso es el escogido por Kaneto Shindô para dar forma a la expresividad y a la poesía visual que fluyen de y por La isla desnuda (Hadaka no Shima, 1960). Rodeada por el agua salada y alejada del bullicio continental y urbano, en la isla no se pronuncia más palabras que las que componen los cánticos entonados por un grupo de niños. En los primeros minutos de metraje, Shindô deja claro que pretende mostrar la cotidianidad de la familia protagonista sin alterarla, sin forzar ni vestir las emociones, las sensaciones y los sentimientos con palabras, permitiendo que las vivencias y los gestos sean los que expresen la monótona y natural existencia familiar. En esa pequeña superficie terrestre, los días transcurren solitarios, inalterables, días en los que, ante la ausencia de un manantial en su entorno insular, se ven obligados a transportar agua desde la isla vecina; por eso resulta trágico derramar el líquido, ya que implica comenzar de nuevo, exige doble esfuerzo. Toyo (Nobuko Otawa), la madre, cruza el mar que separa las ínsulas transportando el agua en una barca de un solo remo, de la cual desembarca para cargar con los recipientes e iniciar su ascensión por los empinados y estrechos senderos que conducen hasta el lugar donde el padre (Toiji Tonoyama) labra la tierra sedienta del líquido que le regalan. El trabajo, inalterable, se descubre arduo, en ocasiones desagradecido, pero forma parte de ellos, de su vida condicionada por el entorno desolado y solitario donde el paso del tiempo tiene un ritmo distinto, aunque también allí, año tras año, las estaciones se relevan hasta alcanzar la primavera, durante la cual la cosecha se convierte en una realidad que les proporciona el merecido descanso que aprovechan para visitar el pueblo de la isla vecina, donde el gentío, los automóviles o los tejados, plagados de antenas de televisión, chocan con la austera monotonía a la que están acostumbrados. Ese instante de bullicio remarca la soledad en la que viven, de igual modo que acrecienta el distanciamiento entre tradición y modernidad. La expresión en los rostros de sus hijos, cuando se detienen a observar un aparato que emite la imagen de una joven bailando, contrapone más si cabe dos mundos tan cercanos desde un punto de vista geográfico como lejano en costumbres. Su mundo ha quedado atrás, en la isla donde se muestra la cotidianidad asumida como parte de una existencia inalterable, salvo en momentos puntuales, cuando la esposa derrama el agua o cuando uno de los hijos cae enfermo y el padre se ve obligado a cruzar el mar en busca de un médico que pueda atender a su pequeño, condenado a finalizar sus días en una tierra atemporal donde el silencio prevalece, porque en ella no hay lugar para los cambios que se descubren en esa cercanía donde la tradición ha dejado paso a la modernidad en la que la familia de este hermoso poema visual no se reconoce.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sucker Punch (2010)

Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

El sendero de la traición (1988)

Ismos prematrimoniales Por Antonio Pardines Una de las características del cine de Costa-Gavras es el adentrarse en espacios y en situaciones que desvelan el abuso ya sea de un Estado o de un grupo de poder. Y sus películas suelen funcionar como manifiestos cinematográficos que no temen señalar desmanes y crímenes, sobre todo aquellas en las que contó en el guion con la colaboración de Jorge Semprún y de Franco Solinas, dos escritores igual de comprometidos y con quienes trabajó durante su primera época. Ya considerado uno de los grandes del «cine político», gracias a Z (1969), La confesión ( L’aveu , 1970) y Estado de sitio ( État de siège , 1972), su popularidad se disparó tras el éxito de la espléndida crónica realizada sobre el golpe de estado de los militares chilenos en 1973 y la posterior represión en Desaparecido ( Missing , 1982), cuyo guion corrió a cargo de Donald E. Stewart, que adaptaba el libro homónimo de Thomas Hauser. Más adelante, cuando regresó al cine de habla i...