Posiblemente la compañía cinematográfica Toho fue el estudio más importante en Japón durante varias décadas, en su nómina contaba con directores tan reputados como Akira Kurosawa y Mikio Naruse, con el exitoso Ishiro Honda y sus películas de ciencia-ficción, o el artesano Hiroshi Inagaki, responsable de El hombre del carrito o la conocida saga Samurái, además de tener en exclusiva al actor más famoso del país, Toshiro Mifune. En esta productora se realizaron films tan importantes como Los siete samuráis o Yojimbo, y tantas otras obras maestras de Kurosawa, Godzilla y sus secuelas o Tres tesoros, sin embargo el estudio no se prodigaba como otros en el género bélico, no obstante en 1960 apostaron por reunir a muchas de las estrellas masculinas de la casa, entre las que contaban Mifune, Ryo Ikebe, Enoken o Takashi Shimura, para desarrollar desde una perspectiva realista el enfrentamiento naval que tuvo lugar entre estadounidenses y japoneses durante la Segunda Guerra Mundial, siempre desde la perspectiva nipona. Uno de los puntos donde más flojea esta producción se encuentra en los cortes sufridos en su versión internacional, cuestión que crea cierta irregularidad en la historia, pues se prescinde de aspectos íntimos que darían mayor sentido al conjunto. De Pearl Harbor a Midway (Taiheiyo no arashi) muestra el ataque japones a las islas Hawaii, detonante del conflicto armado entre americanos y asiáticos; posteriormente se informa del triunfal avance de la flota imperial japonesa por el Pacífico hasta que el film centra su atención en la batalla de Midway, durante la cual varias circunstancias (errores en cadena) provocan la derrota japonesa y el inicio del poderío estadounidense en el océano. Para dirigir esta superproducción bélica se escogió al único director que había participado en dichos combates, Shuei Matsubayashi, quien optó por mostrar la realidad de los hechos desde el respeto y el homenaje a sus compañeros caídos, sin profundizar en cuestiones políticas o ideológicas, centrándose exclusivamente en el sacrificio de los soldados o en la destrucción que se produce en las batallas, filmadas estas a escala, mediante el uso de las maquetas y las miniaturas realizadas por Eiji Tsuburaya, el responsable de los efectos especiales de Godzilla (Gojira) (1954), que demostraba una vez más su gran capacidad para crear entornos creíbles a partir de su ingenio y de los medios a su alcance. Así pues, aviones, buques o escenarios fueron hechos para este film que antecede en el tiempo a Tora!, Tora!, Tora!, película con la que guarda aspectos comunes y algunas imágenes similares, como también ocurre con el film de Jack Smight La batalla de Midway.
Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

Comentarios
Publicar un comentario