Ir al contenido principal

¡Viva Zapata! (1952)


El acercamiento trágico a la figura legendaria del revolucionario mexicano Emiliano Zapata llevado a cabo por Elia Kazan tiene como base el guion escrito por John Steinbeck, autor del relato corto De ratones y hombres —que daría pie a las versiones cinematográficas de Lewis Milestone en 1939, de Nevzat Pesen en 1962 y la de Gary Sinise en 1992– y de novelas Las uvas de la ira —llevada a la gran pantalla en 1940 por un excepcional John Ford— y Al este del edén, convertida en imágenes por el propio Kazan tres años después de realizar este película biográfica. 
Como en cualquier otra producción basada en personajes reales ¡Viva Zapata! dramatiza situaciones puntuales del personaje histórico, descubriéndose este como un héroe romántico capaz de sacrificarse ante la injusticia que ha condenado a su pueblo a la miseria y al hambre que se descubren en los primeros compases del film. La puesta en escena realizada por Kazan muestra un entorno dominado por los claroscuros que presagian el funesto destino del héroe popular encarnado por Marlon Brando, convertido en una estrella del celuloide tras el éxito de Un tranvía llamado deseo, la primera de sus tres colaboraciones con el realizador de la magnífica La ley del silencio¡Viva Zapata! presenta la situación social por la que atraviesa el país al mismo tiempo que muestra a un joven campesino que replica ante las palabras del presidente Porfirio Diaz (Fay Roope), que irritado ante la disconformidad del impertinente aldeano rodea el nombre de este en la lista que permite descubrir que se trata de Emiliano Zapata. Esa misma acción, de rodear el nombre de alguien que levanta la voz contra la injusticia, será realizada en la parte final de la película por el propio Zapata, cuando asume el puesto de presidente de la República de México, hecho que le recuerda que él no es un político sino un campesino que como aquellos lucha contra la injusticia social y la corrupción de los líderes que les ha condenado a la miseria. Entre ambas escenas se sucede el alzamiento del pueblo contra la opresión, guiados por hombres como Emiliano o Pancho Villa (Alan Reed), sin embargo, cuando alcanzan la paz esta no dura más que un suspiro, pues Francisco Madero (Harold Gordon), el nuevo líder del país, no tarda en ser asesinado por orden del general Huerta (Frank Silvera), quien pretende evitar el cambio por el que Zapata ha luchado y volverá a luchar cuando retoma las armas. El Emiliano Zapata de Kazan se desvela como un héroe trágico que se rige por una idea principal, encontrándose las demás supeditadas a esta, por eso sacrifica su vida personal, dominado por un enfrentamiento entre deber y querer, como se descubre en su matrimonio con Josefa (Jean Peters), en el enfrentamiento con su hermano Eufemio (Anthony Quinn) poco antes de la conclusión del film o en sus relaciones de amistad, cuando se ve obligado a ajusticiar a uno de los suyos. La vida de Emiliano se convierte en un drama forjado por las necesidades de un pueblo que precisa de una imagen idealizada que le conceda la fuerza y las esperanzas necesarias para luchar por una mejora en sus condiciones de vida, y de ese modo la leyenda sustituye al hombre y Zapata se erige en una figura que sobrevive al ser mortal cuando este ya no se encuentra entre los vivos para servirles de guía.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sucker Punch (2010)

Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

Posición avanzada (1965)

Como narrador cinematográfico, Pedro Lazaga era muy bueno; el mejor ejemplo bien podría ser Cuerda de presos (1955), su película preferida, pero un fracaso comercial que le decantó hacia un tipo de cine de consumo fácil. Otro cantar es si aprovechó o desaprovechó su talento en películas y temas que, en su mayoría, estaban destinados a todos los públicos, es decir, a no tener el menor encontronazo con la censura y a hacer buenas taquillas. No era una cuestión de ego ni de política, carecía de las pretensiones de renovar el cine español que podrían encontrarse en un tipo Portabella o Saura, o ideológicas a lo Bardem. Tampoco perseguía un humorismo combativo y berlanguiano ni la suya era la pronunciada personalidad cinematográfica de un Regueiro, por no insistir en que Buñuel solo hubo uno y ese grandísimo “uno” rodó casi toda su filmografía fuera de España. Menos aún pretendía pasar por “autor”. Pero autor ¿de qué?, en una cinematografía controlada por la censura y, como cualquier otra, ...