Ir al contenido principal

Dos mulas y una mujer (1970)


De los puntos de interés existentes en el film de Don Siegel, el más atractivo es el enfrentamiento entre la hermana Sara (Shirley MacLaine) y Hogan (Clint Eastwood); ahí Siegel despliega su “malicia” y combina engaño, comicidad y deseo frustrado para llevar a cabo un western diferente, simpático, pero con evidentes limitaciones, sobre todo como consecuencia de cierto desequilibrio entre la relación de los protagonistas y la acción que se plantea a raíz del encuentro entre el pistolero y la mujer, un encuentro que se aproxima más a la casualidad que al milagro, sobre todo cuando Hogan descubre que esa misma mujer a quien ha salvado de ser violada y asesinada resulta ser una monja, aunque una muy espacial. Siegel dirigió Dos mulas y una mujer (Two Mules for Sister Sara, 1970) empleando una estética cercana a la utilizada en el spaguetti-western, para ello contó con la colaboración de su amigo Clint Eastwood, quien encarnaría a una especie de caricatura de sus personajes en los films de Sergio Leone, aquel tipo cínico, duro, solitario y letal a quien tanto gustaban los puñados de dólares. Pero no acaban ahí las coincidencias con el cine de Leone, puesto que la banda sonora fue compuesta por Ennio Morricone; sin embargo, el film tiene personalidad propia como se descubre en la irreverencia de la historia ideada por Budd Boetticher, uno de los directores más destacados del género, y en sus dos personajes principales: Hogan y la hermana Sara, dos antihéroes que guardan más aspectos en común de los que se descubren en las indumentarias que visten. En Dos mulas y una mujer cobra gran importancia el personaje femenino, convirtiéndose en el gran acierto del film, al presentar un constante enfrentamiento-acercamiento entre el tipo duro y la religiosa de múltiples recursos, que sirve para conferir el carácter cómico y a la vez rebelde que se observa durante toda la película. Para un tipo solitario y desencantado como Hogan resulta complicado viajar en compañía de una mujer que desea, pero cuyos votos le impiden que pueda acercarse a ella de un modo más íntimo, sin embargo, en su pensamientos continúa viéndola semidesnuda, como la primera vez que la observó, cuando aún no se había hecho a la idea de que viajaría con una monja que parece darle al whisky sin que éste le afecte. Este hecho marca buena parte del relato, dejando en un plano secundario el asalto que Hogan pretende realizar al fuerte de las tropas francesas en Chihuahua, con la colaboración del coronel Beltrán (Manolo Fábregas), un hombre que cree en la libertad de su país, no como Hogan, que no cree en nada, salvo en el dinero. Ese sería el motor que guía al pistolero, por eso desea hacerse con la fortaleza y por eso ha aceptado colaborar con los juaristas, porque ha llegado a un acuerdo a cambio del cincuenta por ciento del botín. Hogan no esconde su postura moral, pues no duda en desvelar a la hermana Sara que para él fue suficiente con cometer una tontería idealista en el pasado, y que únicamente actúa por su afán de lucro; sin duda la sinceridad sería uno de los puntos fuertes del mercenario, todo lo contrario a la mujer que le escucha.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sucker Punch (2010)

Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

Posición avanzada (1965)

Como narrador cinematográfico, Pedro Lazaga era muy bueno; el mejor ejemplo bien podría ser Cuerda de presos (1955), su película preferida, pero un fracaso comercial que le decantó hacia un tipo de cine de consumo fácil. Otro cantar es si aprovechó o desaprovechó su talento en películas y temas que, en su mayoría, estaban destinados a todos los públicos, es decir, a no tener el menor encontronazo con la censura y a hacer buenas taquillas. No era una cuestión de ego ni de política, carecía de las pretensiones de renovar el cine español que podrían encontrarse en un tipo Portabella o Saura, o ideológicas a lo Bardem. Tampoco perseguía un humorismo combativo y berlanguiano ni la suya era la pronunciada personalidad cinematográfica de un Regueiro, por no insistir en que Buñuel solo hubo uno y ese grandísimo “uno” rodó casi toda su filmografía fuera de España. Menos aún pretendía pasar por “autor”. Pero autor ¿de qué?, en una cinematografía controlada por la censura y, como cualquier otra, ...