Uno de ellos, el Libro del desasosiego de Fernando Pessoa, lo leí antes, el otro, Visión desde el fondo del mar de Rafael Argullol, después de publicar Rincones sin esquinas . Pero en ambos encontré aspectos que me resultaban cercanos, incluso sentí que formaban parte de mi propio pensamiento; eso es lo curioso, aunque ya no me sorprenda el hecho de descubrir similitudes y que las personas compartamos más ideas de las que creemos. Pensando en los tres libros de la fotografía, me dije que tienen en común que se construyen en el alma, la que Argullol asume como <<una emoción del pensamiento>>, y yo sitúo en uno de los “rincones sin esquinas” que dan título a mi libro, un título que hace referencia a una ubicación mental inexacta, compleja en su no estructura, envuelta en la niebla, salpicada de luces y sombras, que sabemos ahí y que no podemos visitar salvo en el pensamiento y la imaginación, la que permite reconstruirnos constantemente, aunque no seamos conscientes de...