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Rincones sin esquinas: coincidencias

Uno de ellos, el Libro del desasosiego de Fernando Pessoa, lo leí antes, el otro, Visión desde el fondo del mar de Rafael Argullol, después de publicar  Rincones sin esquinas . Pero en ambos encontré aspectos que me resultaban cercanos, incluso sentí que formaban parte de mi propio pensamiento; eso es lo curioso, aunque ya no me sorprenda el hecho de descubrir similitudes y que las personas compartamos más ideas de las que creemos. Pensando en los tres libros de la fotografía, me dije que tienen en común que se construyen en el alma, la que Argullol asume como <<una emoción del pensamiento>>, y yo sitúo en uno de los “rincones sin esquinas” que dan título a mi libro, un título que hace referencia a una ubicación mental inexacta, compleja en su no estructura, envuelta en la niebla, salpicada de luces y sombras, que sabemos ahí y que no podemos visitar salvo en el pensamiento y la imaginación, la que permite reconstruirnos constantemente, aunque no seamos conscientes de...

Gorky Park (1983)

El panorama tampoco había cambiado demasiado con el ascenso al poder de Yuri Andrópov, en noviembre de 1982; al menos en apariencia, porque siempre sucede algo más allá de lo que vemos y de lo que nos dan a conocer. Es decir, el presente, el ahora que vivimos, empieza antes. De esa forma se van gestando las posibilidades , por ejemplo las que prometían las posteriores  glásnost y perestroika . Pero entonces, a comienzos de los ochenta, la rivalidad entre las dos superpotencias era un hecho y las  autoridades soviéticas se negaron a dar los permisos para que el rodaje de Gorky Park (1983) pudiese realizarse en Moscú —no sería hasta Danko, calor rojo ( Red Heat , Walter Hill , 1988) que un equipo hollywoodiense pudo entrar a rodar en la capital bañada por el Moscova—, que es el lugar donde se desarrolla la mayor parte de los hechos narrados en la novela de Martin Cruz Smith en la que se basa el guion de Dennis Potter. Uno de los motivos que se dieron fue que en la Unión Sovié...

El misterio von Bulow (1990)

Allá por los años ochenta y noventa del siglo pasado, resultaba una sorpresa descubrir elegancia, entretenimiento e ideas (más o menos) complejas en una misma película; ya que la mayoría aspiraban a entretener desde la repetición y en la superficie —lo cual tampoco era novedad en una industria que sobrevive de la repetición y de la producción en cadena—, sin intención de exigir un mínimo de esfuerzo a su público, que se lo agradecía masticando palomitas y sorbiendo refrescos con la ayuda de una pajita de plástico y luego, ya en los títulos de crédito finales, dejando los envases y los restos de maíces sobre el asiento que había ocupado y en el que no se paraba de mover, incluso dando saltos. El ruido era molesto, más que ensordecedor, y uno pensaba por qué los asientos no tenían cinturones de seguridad, para evitar que alguno saliese disparado, y en la entrada del local  no vendían algo menos crujiente, tal vez sopas o cremas, pues quizás el consumo de líquidos más densos o de sóli...

Pabst, Kehlmann y la ética de juzgar desde casa

Como lector, la narrativa de Daniel Kehlmann en El director me resulta simplista, efectiva y común —no deja de ser un relato de consumo que pretende pasar por la historia de un dilema moral en un tiempo pretérito dominado por el nacionalismo y por la guerra, más conviene tener en cuenta que ningún presente puede reproducir el pasado, ni captarlo ni juzgarlo en su complejidad, sencillamente porque el pasado solo existe (para nosotros) en fragmentos, en fantasmas, en ideas que adaptamos a nuestro ahora—, pero no es su literatura de entretenimiento ni su forma de tratar al lector los que me saca de la lectura, sino ese continuo deseo de darlo todo hecho —“totalidad” que no aguanto en lecturas ni películas—, porque quiere imponer sus conclusiones y privar al lector de las propias, a las que este debería de llegar después de transitar las páginas sintiéndose parte de ellas, tal vez pensándolas, más no excluido de ellas. Dicho de otra manera: su obra no permite una postura ni una duda; las ...

Regreso a Howards End (1992)

El estilo y los temas de James Ivory no solo son suyos, aunque lo sean; sino fruto de una comunión y simbiosis que se establece a lo largo de la colaboración que se inicia en la década de 1960, en concreto en su primer largometraje, La joven pareja ( The Householder , 1963), asociación que combina sus intereses y habilidades con los de su guionista habitual Ruth Prewer Jhabvala y con Ismail Merchant, su productor hasta La condesa rusa ( The White Countess , 2005) —Merchant falleció ese año—; a los que iría sumando otros recurrentes de su cine como el compositor Richard Robbins, desde Los europeos ( The Europeans , 1979), o el director de fotografía Tony Pierce-Roberts, a partir de Una habitación con vistas ( A Room with a View , 1985). Conociendo su filmografía, no parece descabellado afirmar que Ivory logró formar un equipo bien avenido y potenciar las partes de cada uno de sus miembros para formar un todo, aunque, a veces, fuese uno irregular. Pero resulta evidente que conseguir ...

Carlos Rojas: El ingenioso hidalgo y poeta Federico García Lorca asciende a los infiernos

Como escritor, Carlos Rojas sabía que tenía las herramientas y la libertad necesaria para ser el creador de un mundo literario regido por sus normas y sus caprichos. En él, era Dios y diablo, era principio y fin de cuanto asoma por las páginas de obras como El ingenioso hidalgo y poeta Federico García Lorca asciende a los infiernos . Y como intelectual, sabía que no podía darse por satisfecho, que no podía acomodarse, tampoco posicionarse sin plantearse ni plantear. Así que buscaba darse respuesta a los diferentes temas y preguntas en las que se detenía y en los que profundizaba para comprender, para ser consciente de que tras la imagen vendible y visible, aquella que se nos muestra para que la aceptemos sin plantearla, hay tantas más que se nos velan y que, a pesar de su invisibilidad, contienen tal veracidad e información que permiten ya no respuestas, sino mirar la Historia y a nosotros mismos con una actitud crítica y analítica que se distancia y que pone en duda las imágenes mayor...

Ramón J. Sender: Viaje a la aldea del crimen

El de Casas Viejas no fue el primer conflicto armado vivido por la II República, pero sí fue el que determinó la dimisión de Manuel Azaña; aquel instante trágico agudizó las protestas y las dudas de gran parte de la población. ¿Qué había sucedido en aquella aldea, hasta entonces desconocida por el gran público? ¿Quién era el responsable de las muertes de Seisdedos, de sus familiares y de otros represaliados? ¿Quién había ordenado semejante represión? ¿El Gobierno o fue un acto decidido en el momento por el capitán Rojas u otros oficiales al mando? En todo caso, no cabe duda de que allí se había cometido un crimen y, como tal, en una democracia, se exigía una investigación (y un posterior juicio) que determinase por qué y quiénes lo llevaron a cabo. Poco después de que se reprodujese el incidente, Ramón J. Sender, uno de los grandes escritores españoles del siglo XX, viajó hasta la población gaditana para investigar sobre el terreno y conocer de primera mano los testimonios, y a los tes...