La comedia Daré un millón ( Darò un milione , Mario Camerini , 1935) deparó entre otras circunstancias el primer encuentro entre dos espíritus afines, complementarios y rebosantes de la humanidad que iría asomando en sus películas comunes. Pero el afianzamiento de la relación profesional de Vittorio De Sica y Cesare Zavattini se produjo en Los niños nos miran ( I bambini ci guardano , 1943). Por lo que podríamos decir que, dejando en un aparte intentos previos que no vieron luz, este fue el inició visible de su colaboración, una de las más destacadas de la historia del cine. Pero más que un punto de arranque, Los niños nos miran es un espléndido drama en el que ya encontramos aspectos que De Sica y Zavattini desarrollarían en posteriores proyectos en común. Me refiero al protagonismo infantil, el de la inocencia amenazada de los limpiabotas, de Bruno o de Totó, y a la doble mirada propuesta por la pareja: la que corresponde a sus personajes —desde la cual descubre...