Ir al contenido principal

El cuaderno negro (2018)


Una historia forzada para introducir el (melo)drama de Laura, su protagonista y narradora, una institutriz que resulta ser la hija de una princesa caída en desgracia, pero ella nada sabia de eso. La conoció cuando su madre ya era lavandera y había cambiado de nombre. El motivo se lo cuenta el cardenal Fabrizio Rufo, quien también le confiesa que él es su padre. Así, a mitad de El cuaderno negro (Le cahier noir, 2018), Valeria Sarmiento desvela uno de los dos secretos de su película, una coproducción franco-portuguesa a cargo de Paulo Branco, cuya trayectoria profesional deambula entre su Portugal natal y Francia. A esas alturas de metraje, la historia parece que ya no da más de sí. Ni siquiera interesa ya el segundo misterio, que está relacionado con Sebastian, el niño que Laura ha cuidado los últimos seis años, desde que el pequeño era prácticamente bebé y fue entregado al conde que muere envenenado al inicio del film. En ese instante, justo antes de fallecer, el aristócrata confiaba a su amigo Leopold, marqués, el cuidado del joven, cuyo origen es un secreto que Laura también desconoce. La trama de El cuaderno negro se ambienta entre Roma y París del siglo XVIII, en espacios lujosos y con personajes elegantes, refinados y cultos, incluso los que prestan servicio, como sería el caso de la protagonista, de modales exquisitos e igual de elegante que Suzanne de Monfort, la mujer que se casa con el marqués, el hombre de quien Laura se había enamorado y con quien había mantenido una relación carnal y pasional antes de la aparición de la aristócrata. En fin, la producción se viste de lujo para hablar de esa joven que pasa de servir a ser servida, de no poder cuidar a Sebastian, porque cae enferma de desamor, a luchar por recuperarlo mientras el misterio que rodea al niño y que implica distintas venganzas continúa aguardando a ser aclarado, pero nada de lo expuesto genera interés (al menos, en mi caso) por una película que avanza en el tiempo, incluye a Napoleón durante su campaña en Italia, quizá para puntualizar su ubicación histórica o puede que la realizadora piense que tal figura le dé prestigio al asunto, y resulta pretenciosa en su imagen, e insípida en su mirar y su decir. Tanto formalismo y formalidad aburren y su forzar coincidencias resulta ridículo y corrobora que es la época de guardar las formas y ser conformista en el discurso…



Comentarios

Entradas populares de este blog

Sucker Punch (2010)

Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

Posición avanzada (1965)

Como narrador cinematográfico, Pedro Lazaga era muy bueno; el mejor ejemplo bien podría ser Cuerda de presos (1955), su película preferida, pero un fracaso comercial que le decantó hacia un tipo de cine de consumo fácil. Otro cantar es si aprovechó o desaprovechó su talento en películas y temas que, en su mayoría, estaban destinados a todos los públicos, es decir, a no tener el menor encontronazo con la censura y a hacer buenas taquillas. No era una cuestión de ego ni de política, carecía de las pretensiones de renovar el cine español que podrían encontrarse en un tipo Portabella o Saura, o ideológicas a lo Bardem. Tampoco perseguía un humorismo combativo y berlanguiano ni la suya era la pronunciada personalidad cinematográfica de un Regueiro, por no insistir en que Buñuel solo hubo uno y ese grandísimo “uno” rodó casi toda su filmografía fuera de España. Menos aún pretendía pasar por “autor”. Pero autor ¿de qué?, en una cinematografía controlada por la censura y, como cualquier otra, ...