<<Se puede clasificar a los artistas en los que configuran su propio mundo y los que reproducen la realidad. Yo personalmente pertenezco, sin duda, al primer grupo. Lo cual no cambia para nada el hecho de que el mundo en el que creo es interesante para unos, mientras que deja fríos o incluso irrita a otros>>
Andrei Tarkovski: Esculpir en el tiempo.
Ya desde Katok i skripka (1960), su trabajo de fin de curso en la escuela de cine de Moscú, intentó evitar cualquier tendencia modal, prefirió enfrentarse a algo complejo, que incluso podría incomodarle, pero algo que tuviese alma y poesía. Eso es lo que ofrece Tarkovski, cine vivo, cuya vida a veces escapa a la comprensión de quien no puede escuchar el silencio ni ver el movimiento de la quietud. Su cine es reflejo de su espiritualidad, de su manera de contemplar, de aprehender y entender. Por ese motivo, cuando alguien me dice que no tiene problemas a la hora de ver a Tarkovski, pues es a él a quien vemos en cada una de sus películas, dudo y no sé qué responder, salvo silencio y continuar pensando que en las imágenes de Stalker (1979), su último film soviético, o de Nostalghia (1983), por no citar su breve filmografía título a título, desde Ivannovo Destno (1962) hasta Offret (1986), siempre existe algo que late y escapa a las interpretaciones que pueda o quiera darle; pero al sentirlo todo encaja y todo descoloca. Tarkovski inició un camino artístico que sabía minoritario y solitario de antemano, uno que escogió íntimo y donde peleó hasta sus últimas consecuencias o, expresando palabras de Ingmar Bergman, lo llevó a <<moverse con una naturalidad absoluta en el espacio de los sueños; él no explica, y además ¿qué iba a explicar? Es un visionario que ha conseguido poner en escena sus visiones en el más pesado, pero también en el más solícito, de todos los medios>>.2 Tarkovski, su cine, contempla el alma de sus personajes, la suya propia e incluso la de una humanidad que apenas puede o busca ya comunicarse. Sus personajes son silenciosos porque la palabra y las voces no alcanzan a expresar interioridades donde las emociones viven junto a las dudas y a las búsquedas que caminan y se detienen con ellos, en un espacio íntimo, entre la eternidad y la fugacidad, que sale al exterior en reflejos que iluminan esa aparente pausa y ese mirar hacia adentro que no es una opción, sino una necesidad del alma del cineasta.
Filmografía
Los asesinos (Ubiytsy, 1956) (cortometraje)
Hoy no habrá salida (Segodnya uvolneniya ne budet, 1959) (cortometraje TV)
El violín y la apisonadora (Katok i skripka, 1961) (mediometraje)
La infancia de Iván (Ivanovo Destno, 1962)
Andrei Rublev (1966)
Solaris (1972)
El espejo (Zenkalo, 1974)
Stalker (1979)
Nostalgia (Nostalghia, 1983)
Sacrificio (Offret, 1986)
1.Andrei Tarkovski: Esculpir en el tiempo. Reflexiones sobre el arte, la estética y la poética del cine (traducción de Enrique Banús Irusta). Ediciones Rialp, Madrid, 1991
2.Ingmar Bergman: Linterna mágica (traducción de Marina Torres y Francisco Uriz). Tusquets Editores, Barcelona, 1988.



"Esculpir en el tiempo" es uno de los mejores libros de cine que he leído en mi vida. En cuanto a la filmografía de Tarkovski, y a pesar de que muchos la consideren su película más narrativa (como si eso fuese un defecto), mi favorita sigue siendo "La infancia de Iván".
ResponderEliminarSaludos.
Gran película y gran libro. Tampoco entiendo que se rechace o minusvalore una película por ser narrativa. Personalmente, creo que eso obedece a una pose de quien critica; además, también creo que la mayoría de las grandes películas son narrativas y que parte de su grandeza reside en su propia narrativa, que las hace únicas porque detrás están los Ford, Kurosawa, Lang, Chaplin, Ozu, Walsh, Renoir, Vidor, Lumet, Scorsese y tantos otros magistrales narradores cinematográficos.
EliminarSaludos.