Ir al contenido principal

Ida Lupino. Indepencia artística


Nacida en el seno de una prestigiosa familia de actores británicos, Ida Lupino debutó en el cine en su país natal, de la mano de su tío Lupino Lane en The Love Race (1931), aunque su fama cinematográfica se gestó al otro lado del Atlántico, en concreto, a orillas del Pacífico. Allí llegó en 1934, tras firmar con Paramount Pictures el contrato que la llevó a Hollywood. Aunque sus primeros años fueron en la productora fundada por Adolph Zukor y Jessy Lasky, sería en Warner Brothers donde protagonizaría sus títulos más emblemáticos. Pasión ciega (They Drive by Night; Raoul Walsh, 1940), El último refugio (High Sierra, Raoul Walsh, 1941), El lobo de mar (The Sea Wolf; Michael Curtiz, 1941), Out of the Fog (Anatole Litvak, 1941), El parador del camino (Road House; Jean Negulesco, 1948), La casa en la sombra (On Dangerous GroundNicholas Ray, 1951), película en la que asumió labores de dirección cuando Ray enfermó, El gran cuchillo (The Big Knife; Robert Aldrich, 1955) o Mientras Nueva York duerme (While the City Sleeps; Fritz Lang, 1956) nos recuerdan algunas de sus interpretaciones delante de las cámaras, pero, más allá de la actuación, la actriz tenía otras inquietudes creativas: componer y cantar, escribir, producir y dirigir. En su búsqueda de la independencia artística, en un sistema basado en la dependencia de sus trabajadores, Lupino se mostró rebelde, rompió con lo establecido y confirió a su cine un carácter fuerte, reflejo del suyo propio, un carácter cinematográfico que vio la luz en 1948, cuando junto a Collier Young, su marido por aquel entonces, creó la productora independiente The Filmakers. Desentendiéndose del sistema de los grandes estudios, Lupino se aventuró por la serie B ejerciendo de directora, guionista y productora de sus películas. En su faceta de realizadora se convirtió en la primera mujer en dirigir un film noir -El autoestopista (The Hitch-Hiker, 1953)- y en ser la segunda en formar parte del sindicato de directores de Estados Unidos (DGA), antes que ella lo había hecho Dorothy Arzner. Pero más allá de su inclusión en el gremio de realizadores, lo interesante son sus películas, en ocasiones espléndidas, aunque sin el éxito comercial suficiente para evitar la bancarrota de su compañía cinematográfica tras el rodaje de Infierno 36 (Private Hell 36; Don Siegel, 1954), film que produjo, coescribió e interpretó. Aunque dirigiría más de sesenta episodios televisivos, en series tan conocidas como Alfred Hitchcock PresentsThe RiflemanLos intocables o El fugitivo, y un último largometraje, Ángeles rebeldes (The Trouble with Angels, 1966), puede decirse que 1953 fue la confirmación y el fin de Lupino como cineasta independiente. Su rápido adiós a la pantalla ancha fue una pena y una pérdida para el cine, pues, vistas las películas que rodó entre 1949 y 1953, descubrimos a una realizadora contundente, cuya mirada femenina y realista, en ocasiones transgresora, no teme mostrar la violencia y la desorientación que sufren sus protagonistas, pues, salvo en El autoestopista, todas ellas son mujeres que se enfrentan a traumas inusuales en las películas de la época: la maternidad soltera en Not Wanted (Elmer Clifton, 1949), su primer título como directora, la violación en Ultraje (Outrage, 1950), la enfermedad y la fama en Hard, Fast and Beautiful (1951) o la bigamia en El bígamo (The Bigamist, 1953). Pero ni su valentía, la de abordar temáticas infrecuentes, ni su evidente talento tras las cámaras pudieron con la ceguera industrial, con la ausencia de reclamos publicitarios (sus films carecían de estrellas mediáticas), con los bolsillos vacíos, con los prejuicios (el ser una mujer directora) o con un público mayoritario acostumbrado a más de lo mismo. De tal manera, la cineasta se vio condenada a dejar de serlo, al menos a ser aquella realizadora de narrativa contundente que despuntó en los primeros años de la década de 1950 al mismo nivel que sus compañeros de generación, pero ahí quedan sus películas, para descubrirlas (o redescubrirlas) y disfrutarlas.


Filmografía como directora

Not Wanted (Elmer Clifton, 1949) (sin acreditar)

Never Fear (1949)

Ultraje (Outrage, 1950)

Hard, Fast and Beautiful (1951)

La casa en la sombra (On Dangerous Ground; Nicholas Ray, 1951) (sin acreditar)

El autoestopista (The Hitch-Hiker, 1953)

El bígamo (The Bigamist, 1953)

Ángeles rebeldes (The Trouble with Angels, 1966)


Filmografía como actriz

The Love Race (Lupino Lane, Pat Morton, 1931) (sin acreditar)

Her First Affaire (Allan Dwan, 1932)

Money for Speed (Bernard Vorhaus, 1933)

High Finance (George King, 1933)

The Ghost Camera (Bernard Vorhaus, 1933)

I Live with You (Maurice Elvey, 1934)

Prince of Arcadia (Hans Schwartz, 1934)

Campeones olímpicos (Search for Beauty; Erle C. Kenton, 1934)

Come On, Marines! (Henry Hathaway, 1934)

Ready for Love (Marion Gering, 1934)

Paris in Spring (Lewis Milestone, 1935)

Smart Girl (Aubrey Scotto, 1935)

Sueño de amor eterno (Petter Ibbetson; Henry Hathaway, 1935)

Todo vale (Anything Goes; Lewis Milestone, 1936)

Una tarde de lluvia (One Rainy Afternoon; Rowland V. Lee, 1936)

Yours for Asking (Alexander Hall, 1936)

El alegre bandolero (The Gay Desperado; Rouben Mamoulian, 1936)

Titanes del mar (Sea Devils; Ben Stoloff, 1937)

Let's Get Married (Alfred E. Green, 1937)

Artistas y modelos (Artists and Models; Raoul Walsh, 1937)

Fight for Your Lady (Ben Stoloff, 1937)

The Lone Wolf Spy Hunt (Peter Godfrey, 1939)

The Lady and the Mob (Ben Stoloff, 1939)

Sherlock Holmes contra Moriarty (The Adventures of Sherlock Holmes; Alfred L. Werker, 1939)

En tinieblas (The Light That Failed; William A. Wellman, 1939)

Pasión ciega (They Drive by Night; Raoul Walsh, 1940)

El último refugio (High Sierra; Raoul Walsh, 1941)

El lobo de mar (The Sea Wolf; Michael Curtiz, 1941)

Out of the Fog (Anatole Litvak; 1941)

El misterio de Fiske Manor (Ladies in Retirement; Charles Vidor, 1941)

Moontine (Archie L. Mayo, 1942)

Life Begins at Eight-Thirty (Irving Pichel, 1942)

Siempre y un día (Forever and a Day, 1943)

Adorables estrellas (Thank Your Lucky Stars; David Butler, 1943)

The Hard Way (Vincent Sherman, 1943)

Hollywood Canteen (Delmer Daves, 1944)

In Our Time (Vincent Sherman, 1944)

Pillow to Post (Vincent Sherman, 1945)

Predilección (La vida de las hermanas Brönte) (Devotion; Curtis Bernhardt, 1946)

The Man I Love (Raoul Walsh, 1946)

Deep Valley (Jean Negulesco, 1947)

Nunca huyas de mí (Escape Me Never; Peter Godfrey, 1947)

El parador del camino (Road House; Jean Negulesco, 1948)

La fiebre del oro (Lust for Gold; S. Sylvan Simon, 1949)

Mujer oculta (Woman in Hiding; Michael Gordon, 1950)

Ultraje (Outrage; Ida Lupino 1950) (sin acreditar)

Hard, Fast and Beautiful (Ida Lupino, 1951) (sin acreditar)

On the Loose (Charles Lederer, 1951) (narradora)

La casa en la sombra (On Dangerous Ground; Nicholas Ray, 1951)

Beware, My Lovely (Harry Horner, 1951)

Jennifer (Harry Horner, 1952)

El bígamo (The Bigamist; Ida Lupino, 1953)

Infierno 36 (Private Hell 36; Don Siegel, 1954)

Women's Prision (Lewis Seiler, 1955)

La podadora (El gran cuchillo) (The Big Knife; Robert Aldrich, 1955)

Mientras Nueva York duerme (While the City Sleeps; Fritz Lang, 1956)

Strange Intruder (Irving Rapper, 1956)

Ángeles rebeldes (The Trouble with Angels; Ida Lupino, 1966)

Deadhead Miles (Vernon Zimerman, 1969)

Junnior Bonner (Sam Peckinpah, 1973)

La lluvia del diablo (The Devil's Rain; Robert Fuest, 1975)

El alimento de los dioses (The Food of the Gods; Bert I. Gordon, 1976)

Mis chicos son buenos chicos (My Boys Are Good Boys; Bethel Buckalew,1978)


Comentarios

Entradas populares de este blog

Sucker Punch (2010)

Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

Posición avanzada (1965)

Como narrador cinematográfico, Pedro Lazaga era muy bueno; el mejor ejemplo bien podría ser Cuerda de presos (1955), su película preferida, pero un fracaso comercial que le decantó hacia un tipo de cine de consumo fácil. Otro cantar es si aprovechó o desaprovechó su talento en películas y temas que, en su mayoría, estaban destinados a todos los públicos, es decir, a no tener el menor encontronazo con la censura y a hacer buenas taquillas. No era una cuestión de ego ni de política, carecía de las pretensiones de renovar el cine español que podrían encontrarse en un tipo Portabella o Saura, o ideológicas a lo Bardem. Tampoco perseguía un humorismo combativo y berlanguiano ni la suya era la pronunciada personalidad cinematográfica de un Regueiro, por no insistir en que Buñuel solo hubo uno y ese grandísimo “uno” rodó casi toda su filmografía fuera de España. Menos aún pretendía pasar por “autor”. Pero autor ¿de qué?, en una cinematografía controlada por la censura y, como cualquier otra, ...