Frodo Bolsón y sus compañeros de El señor de los anillos no fueron los únicos que tuvieron que vérselas con un anillo único, también Juan José Ortiz de Zárate (Karra Elejalde) y los suyos se vieron envueltos en una búsqueda llena de obstáculos para recuperar una alianza extraviada en el ano de una prostituta (Vicenta Ndongo). Juantxo sería una especie de Frodo que habita en una película de carretera cómica y desfasada, que recorre parte de la península Ibérica de burdel en burdel, burlándose de una sociedad repleta de costumbres que van desde la corrupción política al narcotráfico, pasando por la constante presencia de telenovelas insulsas en televisión o riéndose de la falsa imagen que se tiene de algunos pueblos que conforman la diversidad ibérica: la piel del lendakari vasco pone en duda que se trate de un euskera de pura cepa o la caricatura que representa Pazos (Manuel Manquiña) de la imagen que algunos tienen de los gallegos. Como comedia desfasada presenta a tres amigos que inician su andadura en la comida durante la cual se anuncia la boda de Juantxo y Araceli (Raquel Moroño), la misma en la que Pako (Alberto San Juan) le informa que no se casará sin una despedida de soltero —más movida que la de Tom Hanks en Despedida de soltero (Bachelor Party, Neal Israel, 1984) y más explosiva que la de Resacón en Las Vegas (The Hangover, Todd Phillips, 2009)—, pero sin saber que la juerga les deparará un largo viaje durante el cual serán perseguidos por dos bandas de delincuentes incapaces de atraparles.
Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...




Comentarios
Publicar un comentario