Ir al contenido principal

Rapa Nui (1994)

Los temas y las situaciones se repiten en novelas, teatro o cine, pues todo parece reducirse a una serie de cuestiones humanas que van desde el amor a la venganza, pasando por las costumbres, la hipocresía social, la lucha contra las injusticias, la supervivencia, las supersticiones, el miedo a morir y, por ende, a vivir o la búsqueda de uno mismo en una vida que no sabemos si es sueño o pesadilla, o la mezcla de ambas. Vamos, lo que ya se encuentra en el teatro de Shakespeare y en el de Calderón, en el Quijote cervantino o con mayor burla en Gargantúa y Pantagruel. Todo ello se desarrolla en los más diversos espacios, algunos reales otros inventados, urbanos, marítimos y rurales, incluso en desiertos áridos o helados y, por supuesto, en paraísos insulares como los de Moana (Robert J. Flaherty, 1926), Tabú (Friedrich W. Murnau, 1931), Ave del Paraíso (Birth of Paradise, King Vidor, 1932) o mismamente King Kong (Ernest B. Schoedsack y  Merian C. Cooper, 1933), que no dejan de ser los hogares cotidianos de sus moradores. Aparte, estas películas acercan a la gran pantalla las costumbres y los espacios isleños. Se hace con intenciones documentales en la de Flaherty y, en menor medida, en la de Murnau, que también iba a ser de Flaherty, mas en las cuatro se desarrollan ficciones, más o menos familiares para el público continental. No dejan de plantear historias humanamente comunes, ya sean de maduración, de amor o de rivalidades que podrían ubicarse en otros lugares, en otras islas, tal que la de Rapa Nui (1994). Hubo otras islas cinematográficas entre medias, hasta que, sesenta años después, Kevin Reynolds, producido por otro Kevin, Costner, con quien ya había colaborado con anterioridad en Fandango (1985) y Robin Hood (1991), realizó su viaje cinematográfico a una isla remota, la de Pascua (Chile), pero su distancia no era solo la que la separa del suelo continental sino la que le alejaba de nuestros días…


Reynolds sitúa su historia siglos atrás, además aísla el espacio como si el mundo se redujese a esa tierra y al agua que la rodea. Y tiene lógica, pues nadie, salvo el padre de Noro, ha salido de la isla. Todo se reduce a Rapa Nui, que tal nombre recibe por parte de sus habitantes, que se dividen en dos pueblos: los orejas cortas y los orejas largas. Los primeros son la clase trabajadora, prácticamente esclava, y los segundos, la clase dominante, la que manda en la isla, pues solo un representan de alguno de sus clanes podrá gobernar; esa es la tradición, el deseo de los dioses. La elección del “hombre pájaro” no es democrática, es competitiva, es decir, uno de los nobles accede al poder tras la victoria de su representante en la competición anual. Noro (Jason Scott Lee) será quien represente a los suyos, quien participará por su abuelo, supersticioso e infantil, que podría pasar por idiota a ojos de cualquier individuo continental de la época. Pero la explicación de su comportamiento reside en la propia manera de entender el mundo, por parte de la población insular y también porque así se describe en el guion de Reynolds y de Tim Rose Price. Respecto a esto, solo Maki (Esai Morales) muestra un comportamiento diferente, cercano al de Espartaco o al de un revolucionario marxista de finales del XIX o de buena parte del XX. Maki y Noro son amigos de la infancia, y ambos están enamorados de la misma mujer: Ramana (Sandrine Holt), pero esta ya ha decidido que su amor es para el segundo, lo cual resulta un problema para ellos, pues pertenecen a distintas clases sociales. Esta situación, así como que se vive en la isla, posibilita a Reynolds introducir entre la acción notas de racismo, clasismo, injusticia social, competición, sacrificio, revolución, salvajismo y amor. Pero, de eliminar el paisaje y la construcción de los moais, las  famosas figuras pétreas de la Isla de Pascua, el romance y la aventura no dejarían de ser dos más entre los miles ya filmados…

Comentarios

  1. Con banda sonora de Stewart Copeland, batería de The Police.

    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Juan. Cierto. Debería prestarle más atención a las bandas sonoras; no es la primera vez que me lo digo y siempre (o casi) me olvido de ellas cuando escribo sobre las películas. Además, en esta sí creo que le da un plus a la aventura.

      Saludos.

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Sucker Punch (2010)

Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

Posición avanzada (1965)

Como narrador cinematográfico, Pedro Lazaga era muy bueno; el mejor ejemplo bien podría ser Cuerda de presos (1955), su película preferida, pero un fracaso comercial que le decantó hacia un tipo de cine de consumo fácil. Otro cantar es si aprovechó o desaprovechó su talento en películas y temas que, en su mayoría, estaban destinados a todos los públicos, es decir, a no tener el menor encontronazo con la censura y a hacer buenas taquillas. No era una cuestión de ego ni de política, carecía de las pretensiones de renovar el cine español que podrían encontrarse en un tipo Portabella o Saura, o ideológicas a lo Bardem. Tampoco perseguía un humorismo combativo y berlanguiano ni la suya era la pronunciada personalidad cinematográfica de un Regueiro, por no insistir en que Buñuel solo hubo uno y ese grandísimo “uno” rodó casi toda su filmografía fuera de España. Menos aún pretendía pasar por “autor”. Pero autor ¿de qué?, en una cinematografía controlada por la censura y, como cualquier otra, ...