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La joven casada (1975)


Camino, el nombre del personaje de Ornella Muti en La joven casada (1975), adquiere un significado que transciende la historia que se cuenta en la pantalla. Apunta otro recorrido, otra encrucijada, la que puede deducirse del año de rodaje de esta coproducción hispano-argentina escrita y dirigida por Mario Camus. Por aquel entonces, también España tenía que decidir su futuro; quedaba un largo camino por recorrer. Como contemporáneo, testigo y protagonista del momento histórico, Camus era consciente del instante presente, de su incertidumbre, entre la espera de cambio o el continuismo. Nadie, ni los centros de poder, podía asegurar si la España posfranquista abrazaría el control paternalista del “régimen” o rompería con él. En este aspecto, de replantearse qué ser, hacia dónde ir, qué camino emprender, la muchacha de La joven casada refleja la realidad del país.


Aunque no se encuentre entre lo mejor de Camus —tal “mejor” lo ubico en la primera etapa de su carrera, desde su trabajo de fin de carrera hasta Con el viento solano (1965), y en títulos como La colmena (1982), Los santos inocentes (1984), La vieja música (1985) y Sombras de una batalla (1993)—, la película es un ejemplo de la profesionalidad que le permitió mantener la continuidad laboral y artística que daría frutos magistrales; la ya nombrada adaptación de la novela de Miguel Delibes. En apariencia, se trata de un producto cuyo atractivo principal sería la presencia de Ornella Muti, y su gancho comercial, pero si se presta atención, resulta más, a pesar de que el reparto masculino no ayuda. Aparece ese reflejo del momento en el que Camus filma el despertar de Camino, su incertidumbre, su lucha y también su amargura. La despierta a un presente matrimonial que le contraría y le genera el desencanto que le empuja a abandonar a su marido, cuya primera aparición en pantalla lo muestra dormido. A pesar de seguir enamorada, decide regresar a su tierra natal. Camino toma esa decisión porque sufre el desengaño —nada resulta ser como esperaba—, lo siente cada vez que ve a Jorge (Pedro del Corral) cediendo ante su padre (Alberto de Mendoza), renegando del hombre que era: el hombre de quien ella se enamoró. Las imágenes del presente introducen instantes de nostalgia que surgen de la mente de Camino, que recuerda aquellos primeros momentos, cuando un año antes se conocieron en el hospital de Santiago de Compostela donde trabajaba de enfermera y él cursaba el último año de Medicina. Pero aquel joven estudiante ha desaparecido y su lugar lo ocupa el médico que ha renunciado, el que prefiere la comodidad y acata el aburguesamiento y la ideología paterna. Ella quiere dejar eso, le asfixia, lo considera vacío, y regresa a Galicia, a la casa de su madre (Mayrata O’Wisiedo), una mujer que vive en la nostalgia del marido que se fue. Allí, entre la costa y la ciudad, Camino se aferra a su decisión y aguarda a que Jorge acuda a ella para ser él. Sin embargo, quien aparece en su avioneta es Raúl (Mark Edwards), el aventurero e inquieto piloto que conoció en el bar madrileño donde, huyendo de dos acosadores, entró la noche en la que decidió liberarse.


Además de la actriz italiana, en La joven casada brilla esa playa pontevedresa donde Camus posiciona a su protagonista frente al mar, quizá mirando a un mar de esperanza y de dudas. Camino creía ser un espíritu libre, creía saber hacia donde se dirigía, pero la disyuntiva que le plantea la irrupción de Raúl en su cotidianidad le generan dudas respecto a sus sentimientos y a su situación. Poco después, Jorge también acude a Galicia y la esperanza y la ilusión brillan en los ojos verdes de Camino, pero es un brillo que se apaga cuando comprende que su marido todavía no ha elegido entre ser quien quería ser o convertirse en una prolongación del padre. En este punto se encontraba también la España de 1975, en una encrucijada donde la senda se bifurcaba hacia el continuismo ideológico y político que la había controlado durante más de tres décadas o hacia un nuevo rumbo, como Camino desea para sí, aunque nunca sabremos si lo logrará.



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