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Kaili Blues (2015)


Antes de volver a Kaili Blues (2015), mi memoria recupera imágenes del primer largometraje de Bi Gan. Recuerda el seguimiento en el pueblo donde la cámara sigue o adelanta el recorrido de los personajes, en un plano secuencia que los atrapa en la continuidad temporal que une pasado, presente y futuro. Esa cámara es la única que posee libertad de movimientos, puesto que ella es el propio devenir temporal. No puedo olvidar ese instante, no todavía, porque quiero expresar que se trata de un trabajo perfectamente calculado, un “esculpir en el tiempo”, ajeno a cualquier improvisación, aunque parezca fluir de la propia experiencia temporal de quien contempla el momento que fluye en una dirección que en apariencia es única, aquella en la que el tiempo, su transcurso, va hacia adelante, sin que los relojes puedan hacer nada para detener o retroceder el devenir. Pero Kaili Blues no avanza hacia adelante. Es un viaje sin destino, y a ninguna parte, pero también a todas, pues intenta ser un transitar en el tiempo que existe entre la realidad y la imaginación, entre el mundo real, el soñado y el ideado por Bi Gan. Ahora recuerdo más cosas y las mismas, ahora vuelvo a ver el caminar de la joven Yangyang (Guo Yue) o el sueño de Chen (Chen Yangzhong) en el tren cuya ventana distorsiona el reflejo de un reloj inexistente, o mismamente su viaje en la motocicleta junto a Weiwei (Yu Shixue) en un recorrido que parece enlazar en un mismo instante los presentes y los futuros ya pasados. Eso es lo que recuerdo de mi primer visionado del film que hace varias semanas volví a ver por segunda vez. El resultado de la suma de los dos instantes es una nueva y vieja experiencia, nueva porque siempre existe en el tiempo algo que se escapa, que no logro atrapar ni podré lograrlo por completo, y vieja porque en su apariencia formal nada ha cambiado; no obstante, el resultado son nuevos instantes que añadir a las imágenes que se borran de mi memoria, imágenes que desaparecerán igual que el tiempo humano que existe en Kaili Blues, en esas imágenes que acompañan a Chen en su viaje entre distancias humanas y por espacios físicos y temporales que Bi Gan emplea para, en su debut en el largometraje, filmar su poesía y su estética de pausa, deriva, soledad, de búsqueda y de viaje a ninguna parte.



Comentarios

  1. De Bi Gan sólo he visto "Largo viaje hacia la noche" (2018), que me pareció impactante. Me apunto, pues, tu recomendación.

    Saludos

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    Respuestas
    1. “Largo viaje hacia la noche” la tengo pendiente. “Kaili Blues” la puedes encontrar en Filmin. Espero que te guste.

      Saludos

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