Ir al contenido principal

Un perro andaluz (1929)

Las primeras imágenes filmadas por Luis Buñuel, él afilando su navaja de afeitar, las nubes que parecen rasgar la luna y el filo de la navaja que corta el ojo de una mujer (Simone Mareuil), forman parte de la historia del cine, pero más allá de esta provocación visual y del surrealismo que las impregna, encontramos en la primera película de Buñuel una de las obras más coherentes con los intereses de su autor, al menos con el Buñuel de aquellos años. La lógica invita a no buscar explicaciones a lo irracional, o a la incoherencia coherente del cineasta aragonés en su intención de provocar una reacción de rechazo en el público que contempla Un perro andaluz (Un chien andalou, 1928), cuya narrativa carece de sentido y esto no deja de ser el sinsentido pretendido por Buñuel, pues, a pesar de su aparente falta de linealidad espacial y temporal contemplamos <<una película surrealista en que las imágenes, las secuencias, se siguen según un orden lógico, pero cuya expresión depende del inconsciente, que, naturalmente, tiene su orden>>*. Una de las vías de entrada al inconsciente la encontramos en el ojo, que nos permite captar la información del mundo exterior que inmediatamente la psique transforma en el universo subjetivo de pensamientos, recuerdos, sueños, verdades y mentiras, en definitiva, de la realidad que creemos o deseamos haber visto. Dicha subjetividad domina y provoca las diversas interpretaciones y reacciones ante el plano onírico en el que se desarrolla esta película filmada en Francia durante los años que vivir en París era la meta de cualquier joven con aspiraciones artísticas. Buñuel lo era, y sus aspiraciones cinematográficas empezaron a cobrar forma durante sus colaboraciones como asistente de Jacques FeyderJean Epstein, pero su cine nada tenía que ver con el realizado antes de su aparición. En Un perro andaluz Buñuel rompía con lo establecido, con lo políticamente correcto, para crear una de las cumbres del surrealismo cinematográfico, aunque también una cumbre de su fantasía y de la de Salvador Dalí. El primero había soñado con la luna, el ojo y la navaja que lo rasga, el segundo con la mano llena de hormigas y a partir de los dos sueños pusieron en marcha este proyecto cinematográfico diferente, financiado con parte del dinero que la madre de Buñuel le había enviado, y escrito <<en menos de una semana, siguiendo una regla muy simple, adoptada de común acuerdo: no aceptar idea ni imagen alguna que pudiera dar lugar a una explicación racional, psicológica o cultural>>**. Y desde esta perspectiva, el resultado no pudo ser más satisfactorio, pues las imágenes del film dan forma a lo irracional, al anticine, pero al tiempo nos descubren al autor cinematográfico subjetivo que rompe con la narrativa habitual porque asume desde sus inicios que su cine es la suma de inquietudes, obsesiones, sueños, contradicciones y demás ideas que forman su yo consciente y su yo inconsciente.

*Max Aub, Conversaciones con Luis Buñuel. Aguilar S. A. de ediciones. Madrid, 1985
**Luis Buñuel y Jean-Claude Carrière. Mi último suspiro. Plaza & Janés, Barcelona, 1982

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sucker Punch (2010)

Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

Posición avanzada (1965)

Como narrador cinematográfico, Pedro Lazaga era muy bueno; el mejor ejemplo bien podría ser Cuerda de presos (1955), su película preferida, pero un fracaso comercial que le decantó hacia un tipo de cine de consumo fácil. Otro cantar es si aprovechó o desaprovechó su talento en películas y temas que, en su mayoría, estaban destinados a todos los públicos, es decir, a no tener el menor encontronazo con la censura y a hacer buenas taquillas. No era una cuestión de ego ni de política, carecía de las pretensiones de renovar el cine español que podrían encontrarse en un tipo Portabella o Saura, o ideológicas a lo Bardem. Tampoco perseguía un humorismo combativo y berlanguiano ni la suya era la pronunciada personalidad cinematográfica de un Regueiro, por no insistir en que Buñuel solo hubo uno y ese grandísimo “uno” rodó casi toda su filmografía fuera de España. Menos aún pretendía pasar por “autor”. Pero autor ¿de qué?, en una cinematografía controlada por la censura y, como cualquier otra, ...