Alentado por los resultados artísticos y económicos de Casablanca (1942), Hal B. Wallis intentó repetir la fórmula del éxito en Pasaje a Marsella (Passage to Marseille, 1944) y, para ello, de nuevo contó con Michael Curtiz en la dirección, con Owen Marks en el montaje, Max Steiner compuso la música y Humphrey Bogart, Claude Rains, Sydney Greenstreet y Peter Lorre dieron vida a los principales personajes de la trama. Estas similitudes, y el mensaje antinazi similar, apuntan los paralelismos entre ambas obras, pero, y a pesar de su buen funcionamiento en la taquilla, Pasaje a Marsella no alcanzó la perfección de la película que pretendía emular. Las primeras imágenes del film se centran en un bombardero que sobrevuela a baja altura una pequeña granja francesa. Desde su interior asoma el rostro de Jean Matrac (Humphrey Bogart) para contemplar su hogar, pero también para arrojar el cilindro donde ha guardado la carta que su mujer (Michele Morgan) recibe con la alegría de saber que continúa vivo y luchando por la libertad. Este arranque se desarrolla en el presente, durante el cual Jean muestra el idealismo que recuperó en el pasado que se expone a lo largo del flashback que engloba otros dos, y que se introduce desde las palabras del capitán Freycinet (Claude Rains) en el campo de aviación donde Manning (John Loder), un periodista, observa como los aviadores y soldados franceses se preparan para un nuevo bombardeo. Durante este encuentro entre el reportero y el oficial, este último le narra la historia de Matrac y de hombres que decidieron luchar por la libertad que se convierte en la idea central de la película. Mientras aguardan el regreso de los bombarderos, Freycinet cuenta su travesía abordo del "Ville de Nancy", el barco mercante en el que viajaba rumbo a Marsella para unirse a la lucha contra la Alemania nazi.
Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...





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