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La condición humana II: el camino a la eternidad (1959)


La primera parte de la trilogía La condición humana (Ningen no joken, 1959-1961) finalizó tras la puesta en libertad de Kaji (Tatsuya Nakadai), a quien habían torturado por su intervención durante la ejecución de los prisioneros chinos. La falta de pruebas con las que acusarle obligaron a la Kempeitai a soltarle, pero sin darle otra opción que la de incorporarse al servicio activo. La condición humana II: El camino a la eternidad (Ningen no Joken II) comienza en un campamento militar cercano a la frontera soviética, un lugar donde la temperatura exterior desciende muy por debajo de los cero grados centígrados. En ese entorno hostil, los reclutas son tratados con dureza y violencia, apretándoles hasta extremos insospechados, que algunos no logran superar. Las vejaciones, insultos y castigos físicos forman parte de un entrenamiento inhumano, circunstancia que se comprueba en Obara (Kunie Tanaka), un soldado a quien someten a un trato similar al que años más tarde expondría Stanley Kubrick con el recluta patoso de La chaqueta metálica (Full Metal Jacket). No alcanzar los objetivos que marcan los superiores convierte a Obara en el centro de las burlas de sus compañeros; los insultos y la brutalidad que utilizan para adiestrarle le supera, desequilibra su mente y rompe su resistencia, convenciéndose de que la muerte es su única salida. <<El suicidio es un deshonor para el ejército imperial>>, dicen los oficiales que niegan cualquier responsabilidad sobre el acto de Obara. Según la versión oficial este soldado habría actuado condicionado por problemas de índole personal, relacionados con su esposa. Así pues la vida castrense resulta tan dura como la estancia en la mina donde Kaji había sido destinado antes de ser reclutado a la fuerza; y a pesar de que se trata de un recluta ejemplar, el mejor con el fusil y siempre cumpliendo aquello que se le ordena, sus compañeros le acusan de comunista, etiqueta que conlleva rechazo y malos tratos. Entre tanto fanático entrenado para serlo, Kaji sería una especie de bicho raro, cuya única relación personal se produce con Shinjo (Kei Sato), también considerado comunista, y por lo tanto despreciable. El código que se utiliza para la formación de los soldados choca con el pensamiento de ambos, por lo que inevitablemente se plantean la deserción. La visita de Michiko (Michiyo Aratama), a quien se le ha permitido pasar una noche con su esposo, produce en Kaji un fuerte deseo de sobrevivir a la guerra, porque sería el único medio para regresar con ella, por eso descarta la opción de desertar, aunque ayuda a Shinjo a cruzar la frontera durante una escaramuza en la que cae herido. Antes de iniciarse la cuarta parte del alegato pacifista de Masaki Kobayashi, Kaji se despierta en un hospital donde los soldados heridos son tratados con igual severidad que en cualquiera de los lugares en los que había estado con anterioridad; en el centro de salud no se permite que los pacientes se levanten sin permiso, tampoco pueden expresarse libremente; aunque resulta la mejor época para Kaji desde que se vio obligado a emprender su desventura. No obstante, su recuperación le devuelve al campo militar, donde acepta la propuesta de un viejo amigo, el subteniente Kagayama (Keiji Sada), a quien pide que se aparte a los reclutas de los veteranos, con la intención de protegerles de los tratos que él mismo había sufrido. Lo que podría ser una posición privilegiada se convierte en un nuevo infierno, pues su intención de proteger a los recién llegados provoca que los veteranos le golpeen, insulten y humillen constantemente, pero la fuerza moral y sus convicciones le empujan a intentar cambiar un entorno violento y terrible, causante de la muerte de Obara. Hasta ese instante La condición humana (Ningen no Joken) había expuesto la opresión con la que sometían a los trabajadores en la mina, y la opresión en el campamento militar, basada en un código estricto y humillante con el que se pretendería crear mentes no pensantes, para que llegado el momento actuasen sin plantearse las órdenes de los oficiales. Y, finalmente, llega lo inevitable, la lucha y la muerte que Kaji presencia el campo de batalla donde se desarrollan los últimos minutos de la cuarta parte del excelente film de Masaki Kobayashi.

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