El segundo largometraje realizado por Orson Welles no resultó como él hubiera querido, o al menos así lo confirmó su descontento. Durante su estancia en Brasil, adonde había ido a rodar un documental que no llegó a concluir —“inconcluso”sonaría una y otra vez a lo largo de su carrera cinematográfica—, los responsables de la RKO decidieron acortar la duración prevista por el cineasta, que rondaba los ciento treinta minutos. De modo que en el estudio se aprovechó la ausencia del director y guionista para el montaje del film. Este hecho produjo el enfado del realizador, hasta el punto de asegurar que habían estropeado su película, ya que se había cortado la parte fundamental de la historia. Pero, a pesar de la intervención en la sala de montaje de Robert Wise —que también dirigiría el final impuesto por los directivos, y quien dos años después debutaría como director con la excelente La venganza de la mujer pantera (The Curse of the Cat People, 1944)— no desentona dentro de la filmografía de Welles. Incluso con su mutilación de más de cuarenta minutos, se trata de una gran película —quién sabe si mejor o peor que la que habría deparado el montaje del director—, que funciona con fluidez a lo largo del drama que se centra en la figura de un personaje, engreído, infantil y consentido, obsesionado con su posición social.
Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...



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