El éxito de Gladiator (2000) a recuperó el crédito y parte del rumbo perdido de Ridley Scott desde Blade Runner (1982), ya que durante años, si se exceptúa Thelma y Louise (1991), sus películas dejaron mucho que desear después de lo apuntado en sus tres primeros films. Dicha recuperación se reafirmó con Black Hawk derribado (Black Hawk Down, 2001), un narración que, apoyándose en la continua sucesión de planos, momentos y personajes, pretende contundencia e hiperrealismo. La cámara podría ser un personaje más dentro del campo de batalla en el que se convierte un barrio de Mogadiscio (Somalia) donde se centra la acción después de apuntar que se trata de un país devastado por la hambruna y envuelto en una guerra civil desde 1991. Los rótulos iniciales hablan de la situación que se vivía en Somalía y como esta convenció a la Organización de las Naciones Unidas para enviar alrededor de 30.000 soldados, con la misión de prestar ayuda humanitaria a una población necesitada de los recursos más básicos. Pero los cascos azules no fueron las únicas tropas internacionales que llegaron a la zona, clave en el tráfico marítimo entre el Océano Índico y el Atlántico, pasando por el Mar Rojo y el Mediterráneo, ya que poco después 20.000 soldados estadounidenses desembarcaron en las playas de Mogadiscio para intervenir en el conflicto e imponer su estabilidad en la zona, sin embargo, nadie se esperaba lo que ocurría poco después. En ese inicio Scott justifica la intervención apuntando imágenes de cuerpos sin vida en un entorno moribundo donde la ayuda humanitaria destinada al pueblo somalí cae en manos de los líderes de las guerrillas, quienes la utilizan como moneda de cambio para incrementar sus arsenales y continuar masacrando a los suyos, hasta convertir un país subdesarrollado en un país destruido. La muerte de cincuenta y ocho soldados de la ONU a manos de las milicias de Mohamed Fará Aidid tuvo consecuencias inmediatas, convenciendo a las fuerzas norteamericanas para actuar, pero los hechos no se desarrollaron según lo planeado. Los hombres de Aidid controlaban parte de una capital dominada por el hambre, la miseria y las constantes matanzas, que rozarían el genocidio de un pueblo castigado por la pobreza. Ese ambiente de caos y destrucción sería el escenario en el que se desarrolla la película, y que las fuerzas internacionales asumen que justifica su intervención; quizá, aunque no se diga, también por la situación estratégica de Somalia.
Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

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