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Nueve cartas a Berta (1965)

<<Pero yo solo me atrevía a hablar de Nueve cartas a Berta , una película que creo que planteaba sinceramente los problemas de dos generaciones diferentes, padres e hijos que no se entendían, los que habían hecho la guerra y los que no. Pero el señor Director General, nuestro protector, la prohibió a rajatabla. Curiosa ley de apoyo a los jóvenes diferentes. Yo conseguí entrevistarme con él. Dolorosa experiencia. Su recepción fue muy fría, aunque me felicitó por la honradez de la película, “ de un intelectual de izquierdas ”. Todo un consuelo. Y me previno sobre la imposibilidad de autorizarla mientras él fuese director general. Se lo impedía, según me explicó, una insalvable presión de militares y obispos, que, no sé cómo, se habían adelantado quejándose de la película. Yo, viéndome perdido, me atreví a preguntarle qué pasaría si lograba que gente como el padre vencedor que yo retrataba en el film me apoyaba. Y sonrió: bien, adelante, inténtelo usted. Y claro que lo intenté....

El tren (1964)

La década de 1960 fue la más fructífera para John Frankenheimer . Durante este decenio ofreció varias lecciones de cómo generar tensión y mantenerla hasta el final. El tren ( The Train , 1964) es una de esas grandes muestras y, aunque no asuma la apariencia de thriller de Siete días de mayo ( Seven Days in May , 1963) o  Plan diabólico ( Seconds , 1966), no pierde de vista la acción de dos fuerzas opuestas que apenas se desequilibran durante su metraje. Frankenheimer desarrolla la acción en los últimos instantes de ocupación alemana en Francia. En ese momento, París es declarada ciudad abierta y el ejército alemán se prepara para abandonarla, consciente de que no puede frenar el avance aliado. La liberación es cuestión de tiempo y  El tren nos acerca a ese amanecer deseado por los franceses, a un principio que el responsable de El mensajero del miedo ( The Manchurian Candi...

La ventana indiscreta (1954)

Las persianas se alzan a modo de telón. Vamos a presenciar una representación y  Alfred Hitchcock  no lo oculta, presume de ello. Presume y presupone que miraremos lo que nos va a ofrecer en La ventana indiscreta ( Rear Window , 1954). Miraremos el exterior y el interior de la ventana a la que alude el título, pues el cineasta británico es plenamente consciente de que el cine es un ejercicio de voyeurismo o el arte de mirar, y que el público es el mirón que no se avergüenza por estar observando vidas privadas, quizá porque sean de ficción y la oscuridad de la sala proteja su mirada impertinente. Hitchcock  lo sabe, siempre lo supo, de modo que también sabe que él es el voyeur que invita a otros a serlo. Es quien genera la curiosidad, como hace el protagonista de la película con quienes acuden a su apartamento. El realizador juega con ventaja, respecto a nosotros, su público, siempre lo hace, y concede el protagonismo absoluto a la idea de observar a una comunidad d...

El hombre del traje blanco (1951)

En la mítica  Ealing Studios se realizaron comedias, dramas, alguna cinta fantástica como la episódica  Al morir la noche  ( Dead of Night ; 1945)  o películas de propaganda bélica rodadas durante la Segunda Guerra Mundial, pero, sin duda, de su producción sobresalen sus pequeñas, grandes e icónicas joyas de humor, irónico y satírico, dirigidas por los  Charles Crichton , Henry Cornelius o  Alexander Mackendrick . Este último fue contratado por el productor  Michael Balcon  como guionista, labor que desempeñó dentro de la productora hasta su debut en la dirección con la divertida y, por momentos, desternillante  Whisky a go-go  (1949), en la que Mankendrick ya apuntaba su sobrada capacidad para satirizar aspectos de la ideosincrasia británica, capacidad que alcanzaría su cima en El quinteto de la muerte ( The Ladykilllers , 1955) y El hombre del traje blanco ( The Man in the White Suit , 1951). Esta obra maestra de la comedia...

Traición en Fort King (1953)

Debido a su ubicación geográfica, se puede decir que  Traición en Fort King ( Seminole , 1953) es un western atípico para su época, porque ni se ubica en los lugares de costumbre (el oeste o el medio oeste estadounidense) ni en el periodo de expansión colonial o de asentamiento en tierras del poniente del país. Por contra, la acción se traslada al sureste, al estado de Florida en 1835, a una época anterior al boom que trasladaría a cientos de miles de personas hacia el interior de un enorme territorio todavía inhóspito e inexplorado, lleno de amenazas y de tesoros que atraerían a la avaricia de algunos y a la esperanza de muchos. A las anteriores diferencias con otras producciones del género habría que sumarle una más evidente, la de presentar a los indios como víctimas de la colonización y de la locura de un comandante que se rige por los libros y por una intolerancia que amenaza con acabar tanto con los seminolas como con sus propios hombres. El comienzo de Traición en...

Viaje alucinante (1966)

Los imparables avances tecnológicos provocan que muchas de las películas que impactaron en su día queden algo desfasadas tras el paso de los años, esta situación es la que le ha tocado vivir a Viaje alucinante ( Fantastic Voyage , 1966 ), un clásico del cine de ciencia-ficción que ha visto como parte de su encanto se ha perdido con el discurrir del tiempo y la consiguiente aparición de nuevas tecnologías aplicadas al cine. Sin embargo, el film de Richard Fleischer es una digna muestra de la unión entre la aventura, la intriga y fantasía científica; un viaje a lo desconocido, en esta ocasión al interior de cuerpo humano, dentro del cual la tripulación del Proteus debe realizar una misión vital que le conducirá por el enorme caudal de glóbulos y plasma que conforman parte de la sangre del único científico que conoce el medio para poder superar los sesenta minutos que dura el estado de miniaturización. La posibilidad de reducir objetos, animales o personas es un ...

Madame de... (1953)

Los pendientes de madame de... son testigo de un matrimonio que se miente, en el que la apariencia parece importar más que el amor. Esas mismas alhajas serán también testigo de la necesidad que ha obligado a Louise de... ( Danielle Darrieux ) a desprenderse de ellos, como también son testigo de la despedida que se produce entre el general André de... ( Charles Boyer ) y Lola ( Lia Di Leo ), su amante, a quien se los regala tras haberlos recuperado, como recuerdo de una historia de amor que debe finalizar. Lola los lucirá en sus orejas hasta que en Constantinopla debe deshacerse de ellos para pagar las deudas de juego; de ese modo, una vez más, cambian de manos y caen en poder del diplomático italiano Fabrizzo Donati ( Vittorio De Sica ), quien de regreso a Francia no tardará en enamorarse de Madame de...; finalizando un círculo que devuelven las joyas a su dueña original. Un gran  Max Ophüls utilizó los pendientes como herramienta brillante y hermosa para presen...