Ir al contenido principal

Block-notes di un resgita (1969)


<<El conformismo del no-pensamiento, que se va adueñando de nuestro mundo a una velocidad vertiginosa, no puede más que encontrar insoportables a Kafka, Heidegger y Fellini. Se olvida de Heidegger; desnaturaliza a Kafka y desestima al último gigante del arte moderno: Fellini.>>

Milan Kundera, citado en Fellini. Les cuento de mí. Conversaciones con Costanzo Costantini (traducción Fernando Macotela). Editorial Sexto Piso, Madrid, 2006.



Echo una ojeada alrededor y ya no me pregunto si veo el conformismo del no-pensamiento referido por Kundera. No lo hago, porque una pregunta similar la respondí mucho tiempo antes de leer al escritor checo. Tampoco me planteo si considero que Fellini fue el último gigante del Arte Moderno, cuando no conozco a todos los gigantes, medianos o enanos del Arte, sea Moderno o Clásico, pero sí puedo decir que, ante una película de Federico Fellini, siento como las imágenes me hablan de su memoria y de su fantasía, de su necesidad de revivir e inventar. Fellini son mil rostros que ríen y lloran, que sienten cercanía y nostalgia de sí mismo. Son el artista, el payaso, el caricaturista, el niño, el hombre, el que sueña Amarcord (1973) y quien me impresiona con una sublimación cómica y, a la vez, nostálgica de un ayer solo existente en su mente; y que en la mía genera emociones que me transportan a lugares mágicos que, al mismo tiempo, siento como experiencias vitales y ensoñaciones que él une para crear ese mundo propio donde nace, habita, madura, vuelve a ser niño, se transforma en clown y en el artista que perdura. Su mundo creativo es un espacio entre la realidad recordada y la alterada, pero ambas son la suya, la de Fellini, y no las de otros, aunque esté influenciado por los condicionantes de su presente y por el pasado desaparecido o uno que nunca existió, salvo en su fantasía. De ahí que un documental realizado por Fellini sobre su cine no pueda ser ni quiera ser un documental al uso, pero ¿cómo iba a serlo, si es él quien lo realiza? <<Block notes di un regista, que hubiera tenido que ser una larga entrevista, era un especial de televisión sobre el accidentado y dramático proyecto El viaje de G. Mastorna, sobre las construcciones abandonadas de esa película, entre las cuales, en el ínterin, habían acampado los hippies>> (Fellini). El cineasta italiano no esconde su subjetividad desde el inicio del film —en la ciudad fantasma construida para la película que nunca llegó a rodar—, la potencia y deja que sus ensoñaciones, sus recuerdos, sus espectros, su cine y su vida se mezclen y asomen en la pantalla junto a breves intervenciones de Giulieta Masina y de Marcello Mastroianni, dos imprescindibles de su cine y de su vida. Block notes dun regista (1969) reúne lo dicho y más, al tiempo que apunta ideas que desarrollará en Roma (1972), aunque las películas de las que habla el film son Satyricon (1969), Las noches de Cabiria (Le notti di Cabiria, 1957) y El viaje de G. Mastorna, el proyecto más deseado y el sueño inalcanzable de un director que se libera y prescinde de un orden y sentido aparente y se lanza a su primera aventura televisiva sin que su estética y sus ideas se dejen condicionar por el medio catódico al que regresaría en I Clowns (1970).



Comentarios

  1. Tuve ocasión de ver y comentar este documental con motivo del centenario de Fellini. Te paso el enlace:

    http://cinefiliasantmiquel.blogspot.com/2020/02/block-notes-di-un-regista-1969.html

    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por el enlace. Acabo de leer tu comentario sobre este documento insólito. Una pena que Fellini no lograse filmar “Mastorna”.

      Saludos.

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Sucker Punch (2010)

Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

Posición avanzada (1965)

Como narrador cinematográfico, Pedro Lazaga era muy bueno; el mejor ejemplo bien podría ser Cuerda de presos (1955), su película preferida, pero un fracaso comercial que le decantó hacia un tipo de cine de consumo fácil. Otro cantar es si aprovechó o desaprovechó su talento en películas y temas que, en su mayoría, estaban destinados a todos los públicos, es decir, a no tener el menor encontronazo con la censura y a hacer buenas taquillas. No era una cuestión de ego ni de política, carecía de las pretensiones de renovar el cine español que podrían encontrarse en un tipo Portabella o Saura, o ideológicas a lo Bardem. Tampoco perseguía un humorismo combativo y berlanguiano ni la suya era la pronunciada personalidad cinematográfica de un Regueiro, por no insistir en que Buñuel solo hubo uno y ese grandísimo “uno” rodó casi toda su filmografía fuera de España. Menos aún pretendía pasar por “autor”. Pero autor ¿de qué?, en una cinematografía controlada por la censura y, como cualquier otra, ...