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Los emigrantes (1971)


La búsqueda de una vida mejor es una constante en el ser humano, una realidad que empezó a producirse en los albores de la humanidad, cuando el hombre y la mujer del paleolítico se trasladaban de un lugar a otro en busca de ese alimento que les permitiera sobrevivir. Con el neolítico el hombre se hizo sedentario y comenzó a trabajar la tierra para conseguir el fruto que le permitiera una vida más tranquila y plena. Sin embargo, desde ese preciso instante, también surgiría el problema que se descubre miles de años después, en la Suecia del siglo XIX, aunque sería igual en cualquier otro punto de esa Europa decimonónica. Las necesidades y las carencias son las que obligan a abandonar el hogar y buscar nuevos horizontes, sobre todo si la tierra no pertenece a quien la trabaja, sino a los arrendadores que abusan obligando a que se cumplan contratos injustos, que sólo a ellos benefician. La falta de suelo propio que poder trabajar ronda por la cabeza de Karl Oskar (Max Von Sydow), quien se muestra decidido a emprender un largo viaje, consciente de que si se queda en su país la situación no mejorará ni para él ni para los suyos. Lo mismo piensa Robert (Eddie Axberg), su hermano pequeño, quien lee en secreto el libro: La América para emigrantes, lo que demuestra que su decisión ya está tomada. Ambos hermanos comparten sus pensamientos en un determinado momento y deciden emprender el viaje, aunque Kristina (Liv Ullmann), la esposa de Karl Oskar, se muestra reticente a emprender una aventura peligrosa e incierta; pero cansada de sufrir calamidades y penuria cambia de opinión. Los campesinos no son los únicos que buscan la esperanza que ofrece el nuevo continente, una promesa de mejora y de libertad, también para aquellos que presentan un pensamiento distinto al establecido, como le sucede a Danjel (Allan Edwall) al profesar un culto religioso que no gusta a las autoridades eclesiásticas, buscan una tierra donde se les permita expresar sus ideas. La primera parte de Los Emigrantes (Utvandrarma) transcurre en suelo sueco, en un entorno que expone las  condiciones a las que se ven sometidos, del mismo modo que se muestran las escasas (prácticamente inexistentes) posibilidades de mejora. Las circunstancias son las que obligan a los emigrantes a abandonar un país que de otro modo nunca abandonarían, sin embargo deben hacerlo porque América significa la oportunidad de algo nuevo, grande, fértil, donde esperan encontrar un trozo de tierra que les permita una existencia digna. Pero antes de alcanzar el continente americano existen complicaciones que ya surgen desde el inicio: un océano de por medio o el coste de los pasajes; aunque el mayor contratiempo surge a bordo del barco en el que viajan, donde descubren el verdadero precio de su sueño, ya que muchos de los soñadores que emprenden el viaje jamás verán las enormes extensiones de Norteamérica. La última parte del film de Jan Troell desembarca en suelo americano, donde los ojos de Karl Oskar y familia descubren las primeras diferencias con el hogar que abandonaron; el idioma, el tamaño, las costumbres y otras muchas circunstancias a las que tendrán que adaptarse antes de alcanzar su destino: el asentamiento en La nueva tierra (Nybyggarna).

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