El personaje cinematográfico de Batman ha sufrido una clara evolución desde aquella primera adaptación para la gran pantalla en 1966, en la que destacaba por su falta de argumento y por su excesivo colorido, influencia de la cultura pop que se imponía en aquellos años sesenta, hasta que en 1988, un proyecto que llevaba varios años anunciándose, cayó en manos de Tim Burton. En 1989 se produjo el estreno de Batman, convirtiéndose en la película más taquillera de la Warner Bros. y en el inicio de una lucrativa franquicia de la que el director de Eduardo Manostijeras (Edward Scissorhands, 1990) asumiría su segunda entrega en Batman vuelve (1992), completando así un díptico en el que los villanos cobraron mayor protagonismo que el héroe. Pero las aportaciones de Burton (atractivas en muchos aspectos) no tuvieron continuidad, más bien, sufrieron un retroceso cuando años después Joel Schumacher tomó el relevo de la saga. Pero, en el año 2003, tras varios films de dudoso entretenimiento y valía, el personaje creado por Bob Kane (y Bill Finger) fue a parar a Christopher Nolan, quien transformó al héroe de cómic en un personaje más dramático, oscuro y humano que cualquiera de sus predecesores, lleno de dudas y miedos. Batman Begins (2005) indaga en los orígenes de Bruce Wayne (Christiam Bale) antes de convertirse en el justiciero nocturno de Gotham, dominado por un complejo de culpabilidad que le ha llevado hasta la cárcel donde se le observa en conflicto consigo mismo y con su entorno. En ese mismo lugar se presenta Henri Ducard (Liam Neeson) para ofrecerle la oportunidad que aguarda, la que le permita aceptarse y vencer sus miedos. Bruce Wayne asciende hasta el templo de la liga de las sombras, donde se entrenan los miembros de un grupo que asegura defender la justicia, aunque sus métodos atestiguan todo lo contrario, y chocan de pleno con los valores del futuro héroe. Bruce Wayne no olvida sus fantasmas, pero sí los acepta como parte de él; su decisión está tomada, será un defensor de la justicia, pero sin faltar a su conciencia. De ese modo, tras salvar a su mentor del fuego que ha destruido el templo de Ra's Al Ghul (Ken Watanabe), Bruce regresa a la ciudad de la que se alejó tiempo atrás debido a su inestabilidad emocional, fruto del asesinato de sus padres a manos de un atracador callejero.
Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...



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