Ir al contenido principal

Doña Perfecta (1951)

La primera adaptación cinematográfica de una novela de Benito Pérez Galdós se realizó con el autor en vida; en este aspecto Beauty in Chains (1918) es única, pues, cuando se rodó la siguiente, El abuelo (José Busch, 1925), el gran escritor canario ya había fallecido. Aquella primera versión galdosiana, ahora perdida y obviamente muda, fue obra de la directora Elsie Jane Wilson, que encontró su inspiración en Doña Perfecta, cuya trama posibilita el drama cinematográfico, aunque, tal vez, la película no transmita lo que se encuentra más allá de este. En esencia, Galdós describe la tragedia de una sociedad conservadora que se niega al cambio (a modernizar su pensamiento, a aceptar su historia y, desde esa aceptación, aspirar a la transformación que no llega) y se aferra a la hipocresía sobre la que se sustenta y defiende. Años más tarde, Alejandro Galindo llevaría los personajes a México. Los sitúa en el último tercio del siglo XIX mexicano, con Porfirio Díaz de fondo, pero en una pequeña localidad cuyas fuerzas vivas abrazan el inmovilismo heredado; el que defienden y pretenden hacer prevalecer. No sería la última adaptación de la obra, pero quizá sea la más destacada hasta la fecha. Más que una mujer, Doña Perfecta (Dolores del Río) es un símbolo que puede adaptarse a cualquier lugar donde exista la doble moral y la hipocresía se disfrace de perfección para vencer a la corriente liberal que representa su sobrino Pepe Rubio (Carlos Navarro), el joven en quien Rosario (Esther Fernández) encuentra el amor que su madre, Perfecta, no tolera y quiere evitar a toda costa, no por parentesco sino por lo que aquel representa. De sus novelas, Doña Perfecta fue de las más que más me atrajo, junto a Misericordia y los Episodios Nacionales, sin embargo, la que considero su mejor adaptación al cine es Tristana (1970), obra de Luis Buñuel, que poco tiene que ver con el original literario. Buñuel fue quien mejor supo reconocerse en el escritor, como confirman Nazarín (1958) y Viridiana (1961), la cual, aunque no sea una adaptación de novela de Pérez Galdós, es la mejor transposición del universo galdosiano a la pantalla porque, en realidad, lo que asoma en las imágenes no es galdosiano sino buñuelesco. Galindo, director de joyas del cine mexicano como Campeón sin corona (1945) o Una familia de tantas (1948), dista de la personalidad cinematográfica y creativa de Buñuel y no logra romper con Galdós para ser él mismo, sino que busca ser fiel al texto, sin quizá llegar a expresar su esencia más allá del estereotipo melodramático en el que cae su Doña Perfecta (1951)…



Comentarios

Entradas populares de este blog

Sucker Punch (2010)

Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

Posición avanzada (1965)

Como narrador cinematográfico, Pedro Lazaga era muy bueno; el mejor ejemplo bien podría ser Cuerda de presos (1955), su película preferida, pero un fracaso comercial que le decantó hacia un tipo de cine de consumo fácil. Otro cantar es si aprovechó o desaprovechó su talento en películas y temas que, en su mayoría, estaban destinados a todos los públicos, es decir, a no tener el menor encontronazo con la censura y a hacer buenas taquillas. No era una cuestión de ego ni de política, carecía de las pretensiones de renovar el cine español que podrían encontrarse en un tipo Portabella o Saura, o ideológicas a lo Bardem. Tampoco perseguía un humorismo combativo y berlanguiano ni la suya era la pronunciada personalidad cinematográfica de un Regueiro, por no insistir en que Buñuel solo hubo uno y ese grandísimo “uno” rodó casi toda su filmografía fuera de España. Menos aún pretendía pasar por “autor”. Pero autor ¿de qué?, en una cinematografía controlada por la censura y, como cualquier otra, ...