El cine negro estadounidense surge como género cinematográfico a principios de 1940, como consecuencia evolutiva del cine gansteril, del penitenciario y del de denuncia social de la década anterior, que a su vez encuentran su raíz antropológica en el pesimismo que trajo consigo el crack financiero de 1929 (y su posterior depresión económica) y su inspiración en los titulares de los periódicos, en piezas teatrales y en la novela hard boiled y en la crook story surgida hacia final de la década de 1920, cuando el país sufre la gran crisis posterior al “octubre negro”. El malestar social vino generado por las numerosas pérdidas de empleos, de hogares y de ilusiones, ni siquiera las reformas emprendidas por Franklin Delano Roosevelt y su New Deal eran capaces de frenar la depresión que marcaba la realidad de Estados Unidos en la década de 1930. Como consecuencia, a principios de 1940, el pesimismo todavía era una realidad, que se agudizó con la entrada de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. De ese modo, el sueño americano se fue perdiendo entre la recuperación económica y el tiempo de guerra y, entre otras cuestiones, los escritores y los cineastas encontraron en el género negro un espacio donde poder expresar el malestar que observaban en la realidad del momento. Así pues, los antecedentes de las producciones cinematográficas del género se pueden encontrar en escritores como Horace McCoy, W. R. Burnett, James M. Cain, Raymond Chandler o Dashiell Hammett y en películas como El hombre sin piernas (Wallace Worsley, 1920), en el que ya se esboza la figura de un criminal de los bajos fondos. Pero, para hablar del nacimiento del cine gansteril, habría que esperar hasta La ley del hampa (Josef von Stenberg, 1927) y La horda (Lewis Milestone, 1928), en las que los criminales son gángsters que anuncian a los que se verían en las pantallas durante los años siguientes.
Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...



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