Ir al contenido principal

El hombre que sabía demasiado (1956)



El saber ocupa lugar y hasta puede resultar peligroso para aquel que sepa demasiado, sobre todo si se trata de un conocimiento casual e inesperado que desvela un complot internacional. La familia McKenna viaja por Marruecos dentro de un autobús donde conocen a Louis Bernard (Daniel Gélin), el francés que les ayuda a solventar un pequeño problema con el entorno y las costumbres que desconocen, pero a Jo McKenna (Doris Day) no le cae simpático, ya que muestra demasiada curiosidad respecto al pasado y a las intenciones de su esposo. Desde el encuentro en el vehículo la presencia del francés se hace constante, del mismo modo que también sucede con los Drayton, el matrimonio inglés con el que recorren a la mañana siguiente un mercado atestado de gente, donde el doctor Ben McKenna (James Stewart) descubre a un Bernard moribundo, que muere después de desvelar una información que cambia la vida del americano y pone la de su hijo (Christopher Olsen) en peligro. El hombre que sabía demasiado (The Man Who Knew Too Much) es un remake de uno de los éxitos de Alfred Hitchcock en su etapa inglesa, con la que guarda aspectos comunes, la famosa escena del Albert Hall, pero también diferencias, su ubicación inicial (Suiza se sustituye por Marruecos), pero a pesar de las similitudes o las diferencias queda claro que si no pretendiese mejorar la original un director como Hitchcock no se embarcaría en rehacer una película propia, cuestión que consigue, ya que en la versión de 1956 se observa mayor planificación y un incremento del suspense; como él mismo dijo durante sus entrevistas con Truffaut: <<la primera versión la hizo un aficionado con talento mientras que la segunda la hizo un profesional>>. Retomando el hilo de la historia, el matrimonio comete el error de dejar a su hijo al cuidado de la señora Dreyton (Brenda de Menzie) cuando les conducen a la comisaria donde deben declarar; allí McKenna descubre que han secuestrado a Hank y le amenazan con matarlo si desvela las palabras del finado, hecho que le convence para guardar silencio. La segunda parte de la trama se desarrolla en Londres, ciudad donde se va a producir el asesinato de un importante diplomático, secreto descubierto por Bernard y ahora en posesión de los McKenna, que atados de pies y manos no tienen más alternativa que indagar por su cuenta para encontrar al matrimonio que ha secuestrado a su hijo, Para ser justo habría que decir que El hombre que sabía demasiado (The Man Who Kwen too much) no es una película redonda, aunque no desentona dentro de la magnífica filmografía de su director, y a pesar de sus altibajos, presentes en la ingenuidad y en el comportamiento del matrimonio o en la repentina aparición de Ben McKennan en el Albert Hall (cuando en ningún momento ha tenido contacto con nadie que le haya podido informar de que su mujer está allí), presenta excelentes escenas como la del zoco, la del taller del taxidermista o la cantata durante la cual se pretende cometer el crimen del que Jo y Ben no pueden hablar.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sucker Punch (2010)

Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

El sendero de la traición (1988)

Ismos prematrimoniales Por Antonio Pardines Una de las características del cine de Costa-Gavras es el adentrarse en espacios y en situaciones que desvelan el abuso ya sea de un Estado o de un grupo de poder. Y sus películas suelen funcionar como manifiestos cinematográficos que no temen señalar desmanes y crímenes, sobre todo aquellas en las que contó en el guion con la colaboración de Jorge Semprún y de Franco Solinas, dos escritores igual de comprometidos y con quienes trabajó durante su primera época. Ya considerado uno de los grandes del «cine político», gracias a Z (1969), La confesión ( L’aveu , 1970) y Estado de sitio ( État de siège , 1972), su popularidad se disparó tras el éxito de la espléndida crónica realizada sobre el golpe de estado de los militares chilenos en 1973 y la posterior represión en Desaparecido ( Missing , 1982), cuyo guion corrió a cargo de Donald E. Stewart, que adaptaba el libro homónimo de Thomas Hauser. Más adelante, cuando regresó al cine de habla i...