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En busca del arca perdida (1981)


El rostro de Indiana Jones se asocia a las facciones de
Harrison Ford, pero pudo no haber sido así. La primera elección de Steven Spielberg y compañía no fue el actor que daba vida a Han Solo, sino el que interpretaba para la pequeña pantalla al famoso detective afincado en Hawaii, Magnun. Tom Selleck no pudo interpretar al mítico aventurero porque se encontraba inmerso en la producción de dicha serie, una suerte para Harrison Ford y para todos los demás, a excepción del propio Selleck. Harrison Ford se convertiría en estrella gracias al personaje galáctico y a este aventurero que sufre de doble personalidad. Cuando se encuentra en la universidad, vestido con traje y pajarita, resulta tímido e incluso asustadizo, algo de lo que se olvida cuando se enfunda su cazadora de cuero, su sombrero y sujeta su inseparable látigo entre sus dedos. Este último es el verdadero Indiana, un arqueólogo que es capaz de superar cualquier imposible con tal de conseguir esas reliquias del pasado que de no ser por su osadía se mantendrían ocultas para siempre. La irrupción de agentes del gobierno en su vida académica, informándole de que tropas nazis se encuentran buscando el Arca de la Alianza, le ofrece la oportunidad para buscar ese objeto dado por perdido milenios atrás. Su primera intención consiste en recuperarla para su estudio y exhibirla en un museo, pero a medida que transcurre su epopeya la idea inicial sufre un cambio, y se hace prioritario impedir que las fuerzas malignas, que amenazan al mundo, puedan contar con el arma que les haría invencibles. En busca del arca perdida (Raiders of the lost ark) arranca con un emocionante prólogo que sirve para presentar al verdadero Indy, desplegando sus recursos, su rudeza (ausente cuando ejerce como docente), su encanto y su cinismo, una serie de características que le definen a las que Marion (Karen Allen) no puede resistirse, a pesar de haber sido abandonada por el intrépido aventurero una década atrás. Tras la presentación y la reunión con los agentes del gobierno, el relato calienta motores al tiempo que lo hace el avión que conducirá a Jones hasta Marion, para que, juntos y revueltos, viajen a Egipto, país de grandes hallazgos arqueológicos donde Belloq (Paul Freeman), presentado en el prólogo como el principal enemigo de Indiana y villano de turno con aires de grandeza, supervisa la excavación nazi. Sin otra opción, Indiana Jones no puede más que sufrir las situaciones que se le presentan, dando rienda suelta a sus múltiples recursos, a su peculiar sentido del humor o al pánico que siente cuando ve una serpiente (y verá unas cuantas). La historia original de Indiana Jones fue escrita por George Lucas (también productor ejecutivo) y Philip Kaufman, en ella se puede apreciar influencias de los seriales de los años treinta, de las historias que aparecían en las páginas de las revistas "pulp" o de producciones de aventuras como El tesoro de Sierra Madre (John Huston, 1948) o, como se descubre en la indumentaria del protagonista, El secreto de los Incas (Jerry Hopper, 1954) o el típico villano de turno que no desentonaría en la saga 007 y que, como aquellos, pretende dominar el mundo. La escritura del libreto fue encargada a Lawrence Kasdan, cuyo guión resultó divertido y emocionante, en él se mezclaba clasicismo con modernidad, aventura, acción, romance y humor, e incluso una pequeña dosis de fantasía. Cuando Steven Spielberg gritó el primer día de rodaje: ¡cámara, acción!, aplicó su talento y su habitual habilidad narrativa para ofrecer un acabado espectacular y convertir al personaje de Indiana Jones en un icono y en un impulso desenfadado para un género que no vivía su mejor momento, puesto que En busca del arca perdida se mostró como una excelente aventura en la que la música de John Williams puso la guinda.

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