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Días de radio (1987)



Días de radio (Radio days, 1987) aproxima una infancia soñada, en una época ya lejana, en la cual la radio llegaba a todos los hogares de Estados Unidos. Este medio de difusión era el encargado de llevar la ilusión y el entretenimiento a las personas que soñaban con los personajes que poblaban las ondas y que no podían ver, singularidad que les permitía imaginárselos desde las necesidades creadas por sus monótonas vidas. La radio formaba parte de ese día a día, en el que las personas llegaban al hogar tras una larga jornada de trabajo, o permanecía encendida mientras las amas de casa realizaban las labores domésticas mientras sufrían y soñaban con unos seriales actualmente olvidados. La trama de Días de radio se desarrolla en dos ambientes diferentes, el primero, muestra a una familia de clase trabajadora, desde la pícara mirada de Joe (Seth Green), el miembro más pequeño de la misma. Joe vive con sus padres, tíos y abuelos. Es un muchacho que sueña con los programas de héroes que emiten por la radio, su favorito El Vengador Enmascarado le hace alejarse de la realidad y le hace sentirse especial. Woody Allen combina este universo familiar con el mundo de la radio, propiamente dicho, sus personajes, no como los oyentes se los imaginan, sino desde las pequeñas anécdotas que inundan ese escenario imperfecto, como podrían ser: el camino que debe recorrer una aspirante a estrella (personaje interpretado por Mia Farrow) hasta que alcanza la fama, las noticias claves de su infancia (como el bombardeo a Perl Harbor) o seriales que marcaron una época (La Guerra de los Mundos que el día de su estreno alarmó a buena parte de la población, que creía en la veracidad del boletín que informaba de un ataque extraterrestre). El director neoyorquino no huye del sentimiento que le produce mirar hacia atrás, sino que se apoya en él para ofrecer una imagen de un mundo visto desde la mirada de un niño soñador e inocente, que bien podría el reflejo de su yo preadolescente. La ambientación del film es excelente, lugares, vestuario, acontecimientos reales, etc., están estudiados con el mayor cuidado. La música es otro de los protagonista de la historia. Las canciones que sonaban en su infancia marcan al pequeño protagonista, quien años después las relacionará con aquellos momentos y con aquellas personas ya desaparecidas. Días de radio es una mirada hacia el pasado, desde el cariño, en la que el humor forma parte del eje narrativo, como las canciones o las anécdotas que cuenta un narrador adulto que elige recordar el pasado como a él le gusta, por ejemplo, con lluvia porque le resulta más entrañable.

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