Ir al contenido principal

El oficio de las armas (2001)

En su apariencia de film bélico e histórico, El oficio de las armas (Il Mestiere delle armi, 2001) es la reflexión más allá de la voz que guía el recorrido que empieza en un tiempo presente, el último día de noviembre de 1526, pero que se desarrolla en el pasado, desde seis días antes. Ermanno Olmi inicia su recorrido donde concluye: en el funeral de Giovanni de Medici (Christo Jivkov), desde el cual se regresa al pretérito en el que las tropas de Carlos V de Alemania y I de Castilla y Aragón invaden la península itálica. El monarca hispano alemán tiene la intención de marchar sobre los Estados Pontificios; siendo Giovanni el único capaz de enfrentarse a ellos. Olmi detalla el momento entre la historia y la intimidad, sin épica, pues no pretende una exaltación ni un canto heroico. Se adentra en la destrucción que siembra la guerra y el uso que de las armas han hecho las naciones, sus gobernantes, sus personas. La aparición en combate de las armas de fuego, lo cambia todo. La artillería es impersonal, a distancia, traicionera, una nueva tecnología que aumenta la destrucción que acompaña a toda guerra, cuya naturaleza ya es de por sí destructiva. La guerra también es política y la política remite a los poderes que, aunque permanezcan en la sombra y en el resguardo lejos del campo de batalla, resultan fundamentales. Son los que mueven los hilos y los responsables principales de los conflictos armados. Pero tales poderes son secundarios en el recorrido transitado por Olmi, que acompaña y siente mayor interés por la intimidad humana de quien sufre la guerra. Presta su atención al viaje y a la agonía de Giovanni, herido en una pierna que se gangrena. Admirado y respetado, conocedor de su oficio, este capitán papal agoniza durante un trayecto cinematográfico pausado, que camina a paso lento por la niebla y la desorientación, el desasosiego y también la calma, en el que las armas y los tiempos cambian, cambio que implica un final y un principio. Por un momento, El oficio de las armas recuerda al Roberto Rossellini, el humanista y didáctico, que buscaba en la televisión su medio para expresar la verdad de sus personajes y la suya propia. A diferencia de Rossellini, que busca en sus personajes el acceso a la verdad humana, Olmi documenta una verdad en y a través de sus personajes y de las imágenes del viaje propuesto; el suyo no pretende una enseñanza, sino un acercamiento íntimo a la destrucción física y emocional de la guerra, aunque en este aspecto resulta menos alucinado que el trayecto río arriba propuesto por Francis Ford Coppola en Apocalipse Now (1979), la cual transita por la locura y la desorientación del individuo en la guerra moderna…



Comentarios

Entradas populares de este blog

Sucker Punch (2010)

Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

Posición avanzada (1965)

Como narrador cinematográfico, Pedro Lazaga era muy bueno; el mejor ejemplo bien podría ser Cuerda de presos (1955), su película preferida, pero un fracaso comercial que le decantó hacia un tipo de cine de consumo fácil. Otro cantar es si aprovechó o desaprovechó su talento en películas y temas que, en su mayoría, estaban destinados a todos los públicos, es decir, a no tener el menor encontronazo con la censura y a hacer buenas taquillas. No era una cuestión de ego ni de política, carecía de las pretensiones de renovar el cine español que podrían encontrarse en un tipo Portabella o Saura, o ideológicas a lo Bardem. Tampoco perseguía un humorismo combativo y berlanguiano ni la suya era la pronunciada personalidad cinematográfica de un Regueiro, por no insistir en que Buñuel solo hubo uno y ese grandísimo “uno” rodó casi toda su filmografía fuera de España. Menos aún pretendía pasar por “autor”. Pero autor ¿de qué?, en una cinematografía controlada por la censura y, como cualquier otra, ...