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Mostrando entradas de julio, 2023

El último hombre (1996)

Apostar por un película que “revisa” dos films tan exitosos como Yojimbo ( Yôjinbô , Akira Kurosawa , 1961) y Por un puñado de dólares ( Per un pugno di dollari , Sergio Leone , 1964) resulta osado y arriesgado, sobre todo cuando se trata de hacer una obra que tenga personalidad propia, a imagen de su director, guionista y productor, y lograr evitar las comparaciones o, al menos, no salir mal parado, si llegan a compararse. Evitar la comparativa resulta casi un imposible; de modo que convendría ver o mirar El último hombre ( Last Man Standing , 1996) con ojos que no se desvíen hacia los largometrajes de Kurosawa y Leone ; los cuales precedieron e inspiraron este de Walter Hill . En mi caso, fracasé en su día y he vuelto a fracasar una y dos veces más. De modo que siempre elijo y me decanto sin el menor titubeo por Yojimbo , quizá porque se trate de la original, pero seguro porque tiene la narrativa cinematográfica más afín a mis gustos particulares; aunque soy consciente de no caer...

Superman III (1983)

El inicio de Superman III (1983) homenajea al slapstick sin apenas prestar atención al héroe, que asoma despistado por esas calles de Metrópolis, mientras el caos tiene su orden cómico. En ese arranque, Richard Lester parece decir (a medida que avanza el metraje, lo confirma) que no busca entretener con acción adrenalítica ni con fantasía, sino con humor y burla. Debido a esa prioridad, resulta una secuela (auto)paródica, gamberra e infantil, aunque también resulta irregular, pero, en todo caso, no deja de tener su lado subversivo: el no tomarse en serio, ni a los personajes ni al cine de superhéroes, cuyo infantilismo remite al que empieza a dominar cuando se confirma el reinado de los ordenadores y del vídeo-juego, de ahí que, partiendo del guion escrito por David y Leslie Newman, Lester se burle concediendo protagonismo a Richard Pryor en un papel de genio informático salido del paro. El de Pryor no es el único personaje burlesco que asoma en la pantalla; lo son todos, desde Lorele...

La hora de los valientes (1998)

La radio forma parte del decorado de algunas películas, incluso llega a ser un personaje más, como sucede en la espléndida Una jornada particular ( Una giornata particolare , Ettore Scola , 1977), pues, a través del aparato, se tiene acceso a los hechos históricos que se viven fuera del edificio donde solo permanecen los personajes de Sofía Loren y Marcello Mastroianni . El transistor es una ventana al mundo, a veces adulterada, otras menos, pero, en todo caso, permite un contacto con el exterior, con aquello que suena importante y afecta la cotidianidad del conjunto: en la película (y puede que también en la realidad), prácticamente toda Roma sale a la calle a “festejar” la visita de Hitler a  Mussolini. Los sucesos que radia el locutor son Historia, mientras que la acción de la que somos testigos es una pequeña historia que, junto a tantas otras, sucede a la par de la que pasará a la memoria histórica, una memoria en la que solo tienen cabida los “grandes nombres”. Una radio su...

Famelicão (1940)

Por momentos, Famalicão (1940) parece una comedia y otros una coreografía musical y visual que muestra los distintos lugares de la población que le da título, donde, como en tantas otras, se combina el pasado con el presente, la tradición con la modernidad. Este ameno cortometraje documental sobre Vilanova Nova de Famalicão, municipio del norte de Portugal, en el distrito de Braga, fue realizado por Manoel de Oliveira, que apostó por la vitalidad y el desenfado como parte de su “recorrido turístico” por la ciudad. Lo apunta su inicio en la gasolinera donde solo se detienen dos coches de paso, de los cuales se apean los ocupantes que dan pie a que las imágenes inicien el recorrido turístico por un espacio que apunta el cambio a la modernidad (automovilística) que todavía no se ha impuesto. Veinte minutos después, en esa misma gasolinera, los autos arrancan y abandonan el lugar, pero no antes de que la visita nos hayan mostrado, guiado por la voz de un narrador, cuyo tono no desentona co...

El estudiante de Praga (1926)

Debido a su mítico Cesare en El gabinete del doctor Caligari (Das Cabinet des Dr. Caligari, Robert Wiene, 1919), al instante se asocia a Contad Veidt con el fantástico alemán silente, pero esa asociación se amplía y enriquece en otros títulos imprescindibles del género. Pero no fue la primera estrella del cine fantástico alemán, ese “puesto” quizá lo ocupe Paul Wegener, quien resultó vital en los orígenes genéricos junto a Henrik Galeen, el director y guionista de la segunda versión de El estudiante de Praga (Der Student von Prag, 1926) —la primera había sido dirigida en 1913 por Stellan Rye, escrita por Hanns Heinz Ewars y producida y protagonizada por Wegener—. En esta segunda versión, Veidt hace suyo el papel interpretado por Wegener en 1913 y da vida y presta su inquietante rostro a Balduin, el estudiante pobre con fama de ser el mejor espadachín de Praga, que se ve obligado a luchar consigo mismo o, siendo fiel a lo que nos muestra la pantalla, con su otro yo: su reflejo en el esp...

Buster y el listón

—¡Bajemos el listón! ¡Seréis los más grandes! —dijo la entrenadora a los atletas reunidos en Olimpia. —¡Sí! ¡Sí! ¡Sí! ¡Vivaaaa!— respondieron los saltadores, de tan contentos que estaban. Su alegría desbordaba, menos en quien apodaban “cara de palo”, pues tal decisión les facilitaba su labor y su entrenamiento. La preparadora continuó hablando: —lo bajaremos a ras de suelo, para que así, no podáis  fallar ni os sintáis mal. Estaréis la mar de contentos, igual que vuestras madres y padres, que repetirán, para mayor gozo inconsciente, que los frutos de sus coitos y de la inseminación artificial son seres tocados por la divinidad. Presumirán de vuestras altas capacidades, e incluso de las suyas. Vosotros no las dudareis: ¡seréis los más grandes atletas de vuestro tiempo! Con este método, nada os afectará negativamente, ni os dañará, no sufriréis, no vaya a ser que saboreéis la amargura y aprendáis a convivir y a superar la frustración de no lograr saltar alturas fuera de vuestro alcan...

Misery (1990)

Siempre (o casi) que se habla de Misery (1990) se alude a Stephen King y a Rob Reiner, por descontado a Kathy Bates y a James Caan; y es lógico, teniendo en cuenta que la película se basa en la novela del primero y que fue dirigida por el segundo; y que la actriz y el actor fueron dos magníficos protagonistas, capaces de soportar buena parte del peso del encierro que comparten desde distintas posiciones; dejando un pequeño espacio para que también Richard Farnsworth y Frances Sternhagen se luciesen en la pantalla. Lo que me resulta curioso es lo poco que se nombra a William Goldman*, un escritor y guionista fundamental en el Hollywood del último cuarto del siglo XX, como confirman los resultados de sus guiones, entre los que se cuenta el de esta película en la que la fanática número uno interpretada por Kathy Bates no duda en repetir <<te admiró profundamente; soy tu fan número uno>>. En su fanatismo, recuerda a la madre de Carrie (Brian de Palma, 1976), aunque sea de dis...

Babylon (2022)

Ya desde el cine silente, el cine empezó a hablar sobre cine, por ejemplo Mauritz Stiller en La mejor película de Thomas Graal  ( Thomas Graal’s bästa film ,   1917); pero Hollywood fue el más insistente. La industria californiana se dedicó a hablar de sí misma en comedias, dramas y, ya con el sonido sincronizado con las imágenes, también en musicales y films biográficos. Pero por cuestiones de ego, imagen, negocio y publicidad, Hollywood es narcisista y despiadado, más que autocrítico, aunque en su seno se hayan producido Ha nacido una estrella ( A Star Is Born , William A. Wellman, 1937) y la magistral El crepúsculo de los dioses ( Sunset Boulevard , Billy Wilder 1950). La de Wilder es un maravilloso ejemplo de desmitificar la fábrica de sueños creando un mito, al contrario que sucede con Damien Chazelle en Babylon (2022), que mitifica, en apariencia, desmitificando, decorando los vacíos y gustándose a sí mismo, pero quizá sin que lo expuesto (su modo de exponerlo) lleg...

Dallas Buyers Club (2013)

Aparte de ser de esas películas que se dice para lucimiento de su protagonista, en este caso Matthew McCounaghey, hay varios temas de interés en los que Jean-Marc Vallée insiste en Dallas Buyers Club (2013), que luego resulten interesantes es otra cuestión: los prejuicios, la homofobia, la burocracia en la Sanidad, la fina línea entre fármacos aprobados, no aprobados e ilegales, cuya diferencia en el mercado depende del dictado administrativo más que de los expertos en medicina, la lucha por la vida del individuo frente al sistema que no lo contempla como ser vivo, sensible y emocional o la heroicidad que significa negarse a sucumbir, aferrándose a cualquier posibilidad dentro de la imposibilidad en la que se descubre el protagonista del film. Corre el año 1985, cuando a Ron Woodroof le dictaminan que es seropositivo y, salvo Eve (Jennifer Garner), ningún médico del hospital parece comprender que los pacientes infectados por el VIH son personas a las que les diagnostican una enfermeda...

Noche en el alma (1944)

La psicología y la psique (alma) de los personajes fueron dos intereses principales en el cine de Jacques Tourneur. Fueron prioritarias, al menos eso se deduce de sus mejores películas, entre las que no se encuentra Noche en el alma (Experiment Perilous, 1944), de la que me tienta decir y digo, porque a veces mi voluntad se alía con las tentaciones para llevarme de fiesta o a la perdición, que se trata de una película que dista de lo mejor de Tourneur porque le falta el trasfondo invisible y fantasmal de ansiedad, represión, deseo y miedo, espectros mentales, que prácticamente puede palparse en sus films de terror y en su cine negro más logrado. Algo falla en la narrativa y en los personajes de esta película que adaptaba la novela de Margaret Carpenter, quizá en la concreción de la idea a la pantalla, en la que vemos, al menos mis ojos, un espacio en el que la ambigüedad y la psicológica resultan más melodramáticas que emocionales. En este aspecto, la propuesta de Noche en el alma qued...

Amanecer

La clave de la existencia, si es que existe algo similar, es existir y esta clave la rige lo absurdo de la realidad, una realidad que cada uno percibe según sus experiencias, sus conocimientos y su ignorancia, pero no siempre ve su falta de lógica, su imposibilidad de planificación y determinación. “No por mucho madrugar, amanece antes”, dijo un grupo de sabios populares a altas horas de la noche. “Gran verdad”, concluyeron, alguno con un bostezo, antes de acordar que ninguno se iría para casa, ni se acostaría en cama conocida o desconocida, hasta el amanecer. Ansiosos por comprobar si la experiencia confirmaba su creencia. Amaneció, pero no sabían si más tarde o más temprano, pues no habían despertado ni madrugado, sino pasado la noche en vela. Al día siguiente, decidieron que alguno durmiese y otros no. Así pretendían corroborar la hipótesis que empezaba a convertirse en una obsesión para todos ellos. Amaneció un nuevo día; pero los dormidos, que no pudieron ser testigos del alba, er...

Un día perfecto (2015)

1995, Los Balcanes, la guerra parece que se acaba, pero los conflictos y la lucha para recobrar una situación donde la vida pueda ser respetada continua. Los voluntarios, veteranos y novatos, de Un día perfecto (2015) viven su jornada laboral sin horarios definidos. Lo único que saben es que viven un día más de tantos que suman la extraña cotidianidad de la complejidad bélica de la que también forman parte. La vida sigue entre los escombros y las minas, los pozos inutilizados o la burocracia de los cascos azules, cuya presencia no está del todo clara o al menos el qué hacen allí, salvo querer llevar su orden administrativo, el que no tiene cabida en una zona de guerra donde los usos bélicos, la muerte, la miseria, la pérdida, pero también la fuerza de la existencia, ya son parte de Mambrú (Benicio del Toro) o B (Tim Robbins). No así para Sophie (Mélanie Thierry), la joven novata para quien todo es novedad y como tal se lo toma. Ella es el ejemplo de cómo se van descubriendo realidades...

Tempestad en la cumbre (1951)

La acción de Tempestad en la cumbre (Thunder in the Hill, 1951) se desarrolla prácticamente en el interior de un convento-hospital ubicado en Inglaterra donde la religiosidad y el laicismo conviven no siempre en equilibrio. En realidad, por lo que puedo apreciar en la pantalla, dicha convivencia y enfrentamiento ni se produce ni es el tema planteado por Douglas Sirk en este melodrama de tonalidad negra donde asoma la culpabilidad (la protagonista se culpa por la muerte de su hermana) y la inocencia, las interioridades heridas, el querer mantener bajo control pensamientos y actos, por temor a descontrolarse, o el ser inocente y el sentir que todos te ven culpable. En la situación de verse a sí misma culpable se encuentra la hermana Mary Bonaventura (Claudette Colbert) al inicio del film, antes de que se produzca su encuentro con Valerie Carns (Ann Blyth), a quien todos señalan como asesina y malvada, al haber sido acusada de fratricidio y condenada a morir en la horca. En su primer encu...

The Report (2019)

No somos tan originales como para andar inventando a diario nuevas formas y verdades, aunque todo sea novedad, pero sí se le pueden dar distintos nombres a lo mismo y así conferirle al asunto un aire novedoso. El cine repite formas desde sus orígenes, con pequeñas variaciones, que a veces son de apariencia enormes y determinantes para ofrecer algo original y único: son las obras maestras y otras sin magisterio que también marcan un antes y un después. Pero el fondo, los temas a tratar permanecen inalterables o apenas se alteran porque los cambios humanos son lentos y más de apariencia que de esencia. Las inquietudes, los miedos, los deseos, las fobias, las ambiciones y los intereses suelen ser similares, aunque difieran en las capas de barniz y en las variantes personales y temporales. Reduciendo lo dicho al cine, un ejemplo sería el actual fabricado en Hollywood sobre hechos reales que señalan directa o indirectamente al sistema. Dicha “actualidad” cinematográfica se inicia en Hollywo...

Pedruscos, rocas y montañas

Hay que vivir atendiendo al presente, pero sin cerrar los ojos a los hechos del pasado, recordando y desvelando verdades ocultas, comprendiéndolas, para no golpearse cincuenta y tres veces con la misma piedra o que te aticen con ella el mismo número de ocasiones, ni resbalar una y otra vez sobre un piso resbaladizo, recién fregado porque estaba sucio, muy sucio, tanto, que para el fino olfato del sabueso, bajo el fuerte aroma artificial de pino o limón, la pestilencia todavía hiede. Qué fácil decirlo, y qué difícil practicarlo, porque siempre hay pedruscos, rocas y montañas que ciegan la visión del panorama al otro lado, y nunca un momento anterior se sospecha que pueda repetirse en uno posterior. Cierto, no puede, pero nada impide que se produzcan similares, fruto de acciones, decisiones y situaciones parejas que no evitamos, o no solemos evitar o no queremos hacerlo, porque los intereses e inquietudes de cada época, de cada sistema, de cada sociedad y de cada persona son otras o bril...