Era cuestión de tiempo que Wajda abordase en una de sus películas la figura del obrero que se convertiría en del líder sindicalista y, tras la caída del sistema comunista, en el presidente electo de un Polonia democrática. Aunque su título Walesa, la esperanza de un pueblo anuncia un biopic que ensalza la figura del Premio Nobel de la Paz, asume un tono documental que confiere importancia al momento crucial en el que los obreros, liderados por Walesa, plantan cara a un sistema que, en lugar de protegerlos, los controla y convierte en mano de obra barata, sin derechos, que ven incumplidas las promesas de mejora que llevan esperando desde la imposición del comunismo tras la Segunda Guerra Mundial. Pero ese comunismo nunca ha sido real, como delata la situación que provoca la huelga de 1970 que inicia la entrevista que el líder sindical mantiene en el presente de la película con la prestigiosa periodista italiana. Desde esa sala donde intercambian preguntas y respuestas mediante un traductor se intercala ese tiempo actual con el pasado en el que Wajda va mostrando aspectos personales del personaje dentro de ese entorno de cambio que él mismo lidera, a pesar de no tratarse ni de un político ni de un intelectual, ya que Walesa es un trabajador más entre los miles que viven la carestía, el desánimo, la opresión y la injusticia social y laboral a las que pretenden poner fin.
Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...




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