Supongo que existirán muchos estudios sobre el tema de la vagancia, una característica innata, lícita e incluso saludable, que afecta a nuestra especie. ¿Qué es la vagancia? creo que cada uno debería responderse según sus conocimientos e intereses, ya que me llevaría largo tiempo exponer y defender mi respuesta (y eso cansa) y nunca convencería ni a unos ni a otros. Lo que sí resulta obvio, por tanto no cuesta llegar a conclusiones, es la existencia de varios tipos de vagos (en realidad hay más de los que se nombran). En primer lugar, nos encontramos con el vago depredador el más peligroso), aquel que aguarda y no actúa hasta que su objetivo se encuentra entre sus garras. Tras este ejemplo de buena conducta, se nos presenta el vago privilegiado, individuos que han decidido enfocar su vida a la realización de un trabajo que les permite disfrutar de tiempo libre para la realización de todo aquello que les llena (comilonas, viajes, leer un libro en un parque, estar tirado en el sofá¡ mientras un aparato, cada vez más plano, invita a los párpados a un pequeño descanso,...). Un vago nocivo para la salud, se conoce como vagosete (el nivel más bajo dentro de un mundo de vagos), especímenes que pretenden pulular por todos los rincones, introduciéndose en los hogares de muchas personas a través de unas ventanas (cada vez más grandes) que, en muchos momentos, resultarían más provechosas apagadas, digo cerradas, u otros huecos por los que se cuelan si su tamaño se lo permite. Tras varios grupos más, que ahora no vienen a cuento, aparecen los vagos geniales. Únicamente unos pocos privilegiados han alcanzado tan alto rango y distinción. Estas personas son individuos que buscan lo mismo que los anteriores, la realización personal, pero que para ello han decidido enfocar sus cualidades hacia el mundo creativo. Este blog pretende ser un pequeño homenaje a estos personajes que, gracias a su vagancia artística, nos han regalado grandes momentos en nuestro día a día (ya sea en el parque o tras despertar en un sofá donde, media hora antes, asegurábamos que nunca echamos la siesta).
Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

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