Descarto que sea exagerado escribir que Cesare Zavattini fue uno de los guionistas (y teóricos) que más han influido en el cine. Lo asumo. Su importancia en el neorrealismo italiano está fuera de toda duda, pero Zavattini se internacionalizó, y no me refiero a la persona, sino a sus ideas sobre el cine y la vida. El escritor creía <<en algo concreto, práctico, responsabilidad del artista frente a la vida, esto es, en algo que de pronto se convierte en acción...>>.1 Dicha responsabilidad está relacionada con el ser humano, a quien el artista ve en su realidad, lo enfrenta a ella o lo muestra en la cotidianidad que vive, e indudablemente le afecta. La mirada del artista frente a la vida y en la vida la observo en el tríptico que Sara Gómez rodó en la Isla de Pino, una trilogía compuesta por el mediometraje En la otra isla (1968) y los cortos Una isla para Manuel (1968) e Isla del tesoro (1969). Quizá en el momento que Gómez rodó sus tres películas la influencia del italiano era menor que en los primeros días del ICAIC, pero en la realizadora se encuentra la aspiración de Zavattini, la de un cine en <<estrecha relación con los graves problemas del hombre moderno>>,2 un cine que prioriza lo humano, al individuo frente o en la historia, incluso excluido de ella, como es el caso expuesto por la cineasta. El guionista intentó llevar su intención a la ficción neorrealista e incluso al cine documental; por ejemplo, cuando sacó la cámara a la calle en la película encuesta Amore en la città (varios, 1952). En dicho proyecto, el escritor, los directores y el resto del equipo que filmaron los episodios intentaron capturar las impresiones del momento, mediante el contacto directo con las personas que lo viven.
Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...



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