Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...
Esta serie de TVE, en su buena época (aunque aún vivía Franco), tiene lo que hoy falta: talento. O sea: un guión muy bueno, grandes actores, una realización de calidad. Apenas queda algo así en la tele, y en el cine español jóvenes que no vocalizan y gesticulan sosos guiones sin sentido
ResponderEliminarA lo mejor había tanto talento precisamente porque aún vivía Franco.
EliminarCreo que lo volvieron a emitir el 19 de julio de 1981.
ResponderEliminarNo tenía ni idea, gracias por el aporte. Sí sabía que se incluyó en el DVD de la serie El pícaro, que se editó en 2006.
EliminarSaludos