Hoy, el surrealismo se entiende como movimiento artístico; ayer, era una búsqueda y una postura vital, y Luis Buñuel era un surrealista confeso y practicante, incluso intransigente en su concepción del surrealismo como medio de revolución individual y social o, dicho de otro modo, como enfoque existencial desde el cual expresar su inconformismo y su rebeldía frente a la época. En su juventud parisina, más allá de manifiestos teóricos que hablaban de la libre expresión del pensamiento, sin barreras racionales o materiales, el surrealismo era transgresión, era el medio de mandar a paseo las normas establecidas, y, lo que para la mayoría carecía de sentido, para la minoría surrealista sí lo tenía. <<El surrealismo fue, ante todo, una especie de llamada que oyeron aquí y allí, en Estados Unidos, en Alemania, en España o en Yugoslavia, ciertas personas que utilizaban ya una forma de expresión instintiva e irracional, incluso antes de conocerse unos a los otros>>1. Aunque en apariencia resulte exagerado, el cine más surrealista de Luis Buñuel es sincero en su realidad, entendiendo "sincero" por ser el reflejo cinematográfico de su autor, de sus intenciones de entonces y de su necesidad vital de expresarse, de provocar y molestar a los amantes de lo políticamente correcto, a todos los guardianes, intransigentes y devotos de la moralidad burguesa…

1.Luis Buñuel. Mi último suspiro (traducción Ana María de la Fuente). Penguin Random House, Barcelona, 2018
2,3.Tomás Pérez Turrent y José de la Colina. Buñuel por Buñuel. Plot Ediciones, S. A., Madrid, 1993.
2,3.Tomás Pérez Turrent y José de la Colina. Buñuel por Buñuel. Plot Ediciones, S. A., Madrid, 1993.



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