martes, 27 de septiembre de 2011

La carga de la Brigada Ligera (1936)

La carga de la Brigada Ligera (The charge of the Light Brigade) se inicia honrando la memoria de los seiscientos jinetes del 27º de lanceros británicos, que dejaron su vida en la batalla de Balaklava (península de Crimea). Esta información ofrece una pista (muy clara) para saber el rumbo que tomará la historia. Por lo tanto, no es tan importante el final como los hechos que condujeron al mismo. Estos hechos comienzan con la visita de un emisario inglés al palacio de Surat Khan (príncipe de las tribus suristanies de la frontera). Su misión implica informar a Khan de que el gobierno británico retira la ayuda económica que hasta entonces le concedía a la zona. La nueva no resulta del agrado del lider suristaní, pero esconde sus verdaderos sentimientos e invita a sus huéspedes británicos a una partida de caza, en la que el capitán Geoffrey Vickers (Errol Flynn) le salva de una muerte más que segura, contrayendo con el oficial inglés una deuda de vida. Cuando la comitiva británica regresa a Calcuta, el capitán Vickers se olvida de todo lo ocurrido, en su mente sólo hay lugar para Elsa (Olivia de Havilland), su prometida y enamorada de Perry (Patric Knowles), su hermano pequeño, quien en varias ocasiones ha intentado exponer los sentimientos que comparte con Elsa. Cuando por fin consigue confesar a Geoffrey sus sentimientos, éste se enfurece y ambos se despiden enemistados. Sin tiempo para replantearse los hechos que le han sumido en decepción y furia, Geoffrey Vickers es enviado a una misión que le mantendrá alejado de la India por algún tiempo, circunstancia que le impide aclarar la situación con su prometida. A su regreso es enviado al puesto fronterizo de Chukoti, allí espera encontrarse con Elsa, la hija del coronel al mando, y encontrar una explicación para las palabras de su hermano; sin embargo las tropas de Khan se han levantado en armas y el puesto se ha visto reducido a la nada. La historia que narra La carga de la Brigada Ligera tomó como referencia el poema épico escrito por el poeta británico Alfred Tennyson, que idealiza la hazaña llevada a cabo por seiscientos hombres obligados a entregar su vida en un ataque imposible, una carga que el compositor Max Steiner musicaliza en una excelente partitura que resalta la épica de la película de Michael Curtiz; así pues, una vez más, un hecho real fue adaptado alejándose de la realidad histórica, para ofrecer un espectáculo hollywoodiense en el que la aventura y el romance a tres bandas, en el que dos hermanos aman a la misma mujer, ganan la batalla al rigor histórico... Y así quiso el cine que cabalgasen los seiscientos por el valle de la muerte.

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