Subvenciones a go go Por Antonio Pardines Poner nombre y rostro permite al público reconocer y sentir cercanía, lo que hoy vendrían a llamar empatía, para sentirse mejor, pero olvidamos al resto, a esos millones de casos anónimos que, a lo largo de la historia, han sufrido sus tragedias. El olvido es entendible, es humano, además, no podemos retener lo que no conocemos y lo que sí conocemos se diluye barrido por el mar del tiempo. Ramón Torres es un ejemplo entre tantas personas utilizadas y engañadas por quienes codician y no les importa el precio humano que otros han de pagar para enriquecerse. Solo les importa el dinero, lo cual tampoco es una novedad. Pero, cuando se destapan escándalos como aquel del que Ramón fue víctima, la noticia salta y alcanza todos los rincones del mundo porque se produce en un entorno tan mediático como el paralimpismo. El periodista Carlos Ribagorda, de quien pocos habían oído hablar —tal era mi caso— y no muchos habrían leído en la revista Capital, ...